LOOM

Loom es la aventura de LucasArts que se perdió por el camino.

Era un título de fantasía, isotérico y bastante serio que no tenía los elementos cómicos para agradar a las masas, como duelos de insultos, reporteros de pacotilla o meteoritos parlanchines.

De hecho, todo era bastante calmado y cerebral: un cuento espeluznante de otro mundo explicado de forma más imaginativa y sólida que sus famosos congéneres.

Tampoco tiene la característica más distintiva del motor SCUMM, la lista de verbos que tradicionalmente domina la parte inferior de la pantalla.

Loom entrega a los jugadores un pentagrama musical antes de enviarlos a una búsqueda épica con el personaje Bobbin Threadbare – un nombre que significa “bobina gastada” pero, sorprendentemente, no se escogió por su potencial cómico -.

Este se esfuerza por salvar su enigmática tierra de una amenaza desconocida y sombría.

Ahí es donde entra en juego el pentagrama.

La mayoría de acciones en Loom se llevan a cabo tocando sencillas piezas musicales, cada una con un poder propio para afectar al mundo del juego, en vez de juntar frases orientadas a los objetos que cambian la situación de la pantalla, como en los demás títulos de LucasArts.

El sistema no es tan diferente al que Nintendo usó con The Legend of Zelda: Ocarina of Time, pero en Loom es mucho más complejo.

Más que proporcionar un apoyo rítmico a un sistema de control de una aventura convencional, prácticamente lo sustituye por completo.

Es un experimento fascinante que quizá sea recordado más por el discurso promocional que se insertó en la escena inicial del bar de The Secret of Monkey Island, pero merece la pena probarlo.

La mejor forma es jugarlo hoy en día vía Steam.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.