MAD PLANETS

Gottleb era un gigante de la industria de los pinballs que probó suerte en las máquinas recreativas con un éxito relativo, el más notable de los cuales fue el simpático Q*Bert.

Mad Planets, de 1.983, es menos conocido: un juego de disparos frenético que, al ser tan extravagante, no consiguió ganarse el favor del público.

En vez de los alienígenas habituales, debías combatir contra planetas enteros; planetas que al principio eran pequeños y enclenques pero que enseguida se volvían muy peligrosos, porque seguían unas órbitas tan retorcidas y alocadas que incluso Newton hubiera tenido que devanarse los sesos y repasarlo todo.

El juego es difícil desde el principio.

No existe posición segura alguna, pero en compensación tienes total libertad de movimientos y dispones de una metralleta que te permite girar y disparar en todas direcciones.

Tal vez parezca que hay demasiada libertad, pero la necesitas porque casi constantemente estás en peligro de colisionar contra un planeta furibundo.

El truco, que se aprende pronto, consiste en intentar destruir los asteroides cuando son pequeños.

Pero crecen tan rápido que una pantalla puede pasar del modelo “tiro al plato” al “caos total” en apenas segundos.

Además, tienes que preocuparte de tu forma de disparar: si no vas con cuidado, quizá sólo destruyas sus lunas, y un planeta sin lunas se convierte en un planeta loco, se vuelve rojo y empieza a orbitar incluso más rápidamente.

Es veloz e imprevisible, con un sistema de control extraño que lo hace difícil de imitar, de modo que apenas se versionó para sistemas domésticos.

Crazy Comets y Mega Apocalypse, ambos de Simon Nicol para el Commodore 64, fueron los únicos juegos en recrear la experiencia de Mad Planets.

Pero si encuentras la forma adecuada de jugar a este título, hallarás una rareza especial, sorprendente y gratificante.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.