MANHUNT

Rockstar, una de las compañías desarrolladoras más polémicas de los últimos tiempos, decidió superarse a si misma ideando un título donde la violencia más explícita se tornó en denominador común, dando como resultado un juego reservado de forma exclusiva al público más adulto, que incluso llegó a ser censurado y prohibido en diversos países, debido en gran medida a sus alto contenido de escenas donde la sangre y las vísceras estaban a la orden del día.

El protagonista de tan peculiar aventura responde al nombre de James Earl, un reo que espera su sentencia final en el corredor de la muerte.

Sentencia que finalmente no es llevada hasta la última de las consecuencias, por lo que el confuso condenado despierta en una sala desconocedor de cual ha sido su paradero, mientras una voz audible desde algún lugar que no podemos concretar con precisión nos pone en materia.

Su situación se torna dramática cuando le anuncian que su destino pasará por participar en la reprochable actividad denominada la caza del hombre, donde nosotros somos la presa, y nos veremos obligados a hacer uso de todas nuestras malas artes para disuadir a nuestros perseguidores procurando evitar ser cazados, valiéndonos de nuestras habilidades y recursos adquiridos en el bochornoso pasado del protagonista, un destino no carente de cierta ironía para el propio James.

Abandonados a nuestra suerte en una ciudad de mala muerte, donde las distintas bandas tratarán por todos los medios a su alcance de salir victoriosas en esta mal llamada cacería humana, nuestro cometido pasará por hacer acopio de todo el valor que podamos albergar en nuestro maltrecho corazón, y dar buena cuenta de aquellos que se oponen a nuestra libertad, dando paso a un espectáculo donde la barbarie y la desazón se muestran en toda su crudeza, sin dejar demasiados elementos para la imaginación.

De este modo, manejamos a nuestro personaje en un título de acción en tercera persona con ciertos toques de sigilo, mientras sorteamos diversos escenarios que corresponden a las distintas bandas de la peor clase social imaginable, formadas por individuos de nefastas costumbres tanto peores que las que impunemente llevamos a cabo en este polémico título.

Para superar con éxito los distintos escenarios, podremos servirnos, además de las peores acciones imaginables, mortales de necesidad, de diversas armas, e incluso interactuar con el entorno, llegando a ocultarnos entre las sombras tratando de disimular nuestra presencia ante los desesperados captores que no nos darán tregua.

Pero sin duda, el mayor aliciente del programa, y donde radica gran parte de la polémica que le precede, es en los momentos de asesinato, con unas ejecuciones divididas en distintos grados de violencia, que consiguen transmitir toda la vileza y la brutalidad de la que es capaz el protagonista, con algunas acciones tan cruentas que hacen dudar de la condición humana del mismo.

Para enriquecer la temática de estos momentos, los desarrolladores optaron por poner un total de más de 30 armas a disposición del jugador, dando paso a un espectáculo grotesco para algunos, donde la sangre y la casquería están a la orden del día.

Tristemente, a pesar de la gran variedad de opciones de las que disponemos, esto no consigue evitar que el juego caiga en la rutina, pues nuestra pauta de actuación está cortada por los mismos patrones en todo momento, siendo preciso limitarse a esconderse entre las sombras, y dar buena cuenta del pobre incauto que nos de la espalda, aunque gracias a la riqueza de escenarios disponibles este hecho se consigue disimular en parte, dando una equivoca impresión de que cada fase trae consigo ciertas novedades, más allá de los enemigos y los parajes en los que nos hallamos.

Por fortuna, esta dinámica se ve trucada en los últimos niveles del juego, donde tendremos acceso a distintas armas de fuego, del mismo modo que lo tendrán nuestros perseguidores, que además irán equipados con sendas linternas impidiéndonos de este modo servirnos de las sombras del entorno, por lo que el juego pasará a ser meramente un shooter de una dificultad considerable, puesto que los disparos efectuados por nuestros enemigos tienen nefastas consecuencias sobre nuestro personaje.

Este sistema de control se ha ejecutado de forma magistral en un título que a priori no parece pensado para centrarse en el uso de armas, siendo posible cubrirse con los decorados, y asomarse para disparar al enemigo más cercano, presentando ciertas similitudes con el mítico Time Crisis, salvando las distancias propias de cada género claro está.

A estos elementos añadidle una correcta inteligencia artificial por parte de los enemigos, ni muy listos ni demasiado tontos, y suficientes extras que invitan a repetir la aventura una vez completada, y tendréis un apartado jugable rico en matices y lo suficientemente elaborado como para resultar recomendable.

Es preciso recalcar que ManHunt es violento en extremo, con algunas escenas que pueden herir la sensibilidad de no pocos jugadores, al mostrar los distintos asesinatos con la mayor cantidad de detalles posibles, y algunos planos que acentúan el dramatismo de las acciones cometidas, un detalle que es preciso tener bien presente antes de adquirir el título, pues los desmembramientos, mutilaciones varias, e incluso detalles tan escabrosos como vaciar las cuencas de los ojos están a la orden del día, en uno de los títulos más violentos de cuantos se recuerdan, muy por encima de los más desagradables fatalities de Mortal Kombat y similares.

A nivel gráfico, ManHunt se sirve del mismo motor que ya se empleó en Vice City, dando como resultado un apartado que se limita a ser correcto, y podía haber dado mucho más de si. El paso del tiempo se ha hecho notar, y no ha sido especialmente clemente con la creación de Rockstar en cuanto a su acabado gráfico se refiere, aunque esto no quiere decir que a nivel visual sea un mal título, nada más lejos de la realidad, pues cuenta con una ambientación realmente conseguida que bien sabe ganarse el favor de los usuarios.

Los efectos de sonido sin duda contribuyen a dotarle de una mayor riqueza al título en su conjunto, y acompañan de forma precisa y meticulada a la acción. En términos generales, tan solo nuestra respiración y los latidos propios de nuestro corazón serán audibles, pero este ritmo pausado y sosegado cambia de forma drástica una vez seamos descubiertos. Es entonces cuando el volumen sube proporcionando cierta tensión al jugador, que ve peligrar su vida, pues los enfrentamientos directos se suceden sin demasiadas garantías de victoria por nuestra parte. Como guinda para este trabajado apartado, es preciso hacer notar el sonido de las distintas superficies, así como el ruido típico de las pisadas de nuestros perseguidores, sus jadeos, y por supuesto el tronar de las distintas armas al efectuar un disparo, que desgarran el silencio a su paso, entre otros tantos elementos audibles, dando forma a un apartado meritorio, ciertamente notable, y más trabajado que el que pertañe a los gráficos.

En definitiva, un título que gustará a algunos, y causará repulsa a otros tantos, y ninguno de estos dos colectivos está en plena virtud de la verdad ni la razón, pues si bien el programa puede resultar desagradable hasta límites extremos, no es menos cierto que puede resultar igualmente divertido, y cuenta con elementos lo suficiente atractivos, algunos de ellos transgresores, para ser tenido en cuenta, innovando en un género donde la falta de ideas se hace notar, si bien en su ejecución pueden tornarse cuestionables.

La decisión, y la valoración moral que corresponde al producto, como siempre es vuestra, y a vosotros os concierne decidir si este ManHunt es merecedor de vuestra aprobación y vuestro tiempo, o por el contrario queréis condenarlo a ese selecto grupo de títulos malditos, una clase de juegos cuanto menos curiosos todo sea dicho, pues resulta violento como ningún otro anterior a este, por lo que, aun a riesgo de repetirme, haré notar que deberíais jugarlo solo si os encontráis entre aquellos que han cumplido la mayoría de edad.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.