MASTER OF MONSTERS: DISCIPLES OF GAIA

Hay circunstancias que nos hacen volver al pasado.

Ver fugazmente un 600, disfrutar de los shows televisivos de José Luis Moreno… y esta peculiar encarnación de Master of Monsters.

Es difícil adivinar qué oscuro razonamiento habrá impulsado a un grupo de desarrolladores a trasladar a PlayStation este viejo juego de MSX y PC-88 del que, por cierto, también atesoramos gratos recuerdos en Mega Drive.

Cuando el fin del milenio estaba a la vuelta de la esquina, resulta chocante que juegos como éste tuvieran cabida en el universo de los 32 bits.

Master of Monsters cuenta la historia de un Dios malvado llamado Gaia que decide convertir, cual Jesús Gil, el mundo entero en su Marbella particular.

Por fortuna, los antiguos discípulos de este Dios – seis poderosos magos, para más señas – se pondrán a nuestra entera disposición para ayudarnos a mejorar las cosas.

A base de librar una batalla tras otra, borraremos a los esbirros de Gaia de la faz de la Tierra y salvaremos a la Humanidad.

Dicho lo cual, si hay títulos a los que no se les suele gran cosa en el apartado técnico son los de estrategia.

Mientras su mecánica de juego sea atractiva, la adicción está asegurada.

Ahora bien, olvidaos aquí de los polígonos, las 3D y ningún tipo de música que no sea una melodía propia de un PT1, ya que el título de ASCII cuenta con un aspecto visual y sonoro realmente pobre.

Si a esto le sumamos un desarrollo lento, pesado y poco atractivo, capaz de desesperar al más fanático, Master of Monsters en su paso por PlayStation es un título que sólo podrán disfrutar los nostálgicos de los 8 y 16 bits con mucha fuerza de voluntad.

PROS Y CONTRAS

En fin, salen monstruos y puedes lanzar hechizos, lo que siempre resulta de agradecer.

Además, no hay defectos técnicos reseñables… porque la parte técnica es lamentable.

Por lo demás, las melodías son anodinas y el desarrollo un pelín aburrido.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.