MASTER SYSTEM 3

Aunque la cerveza, el fútbol y la samba sean los principales intereses de los brasileños, un ejército seguero numeroso mantiene allí viva la Master System.

Sólo en un mercado como el brasileño podía concebirse la única consola medio oficial, medio pirata, medio localizada – contradicción pura como su país de origen – y que además, triunfase.

Mucho antes de la revolución de las descargas digitales y la conciencia retro – ya saben, donde todo lo antiguo fue pistonudo porque jugábamos sin miedo a las consecuencias con las manos untadas en NutellaTec Toy ponía en todos los centros comerciales del país una versión modificada de Master System.

La última vez que visité Brasil, en el año 2.002, me pareció fascinante comprobar cómo en los centros especializados se vendían unas cuatro o cinco veces más Master System III que Xbox.

Y los motivos eran muy coherentes: las exigencias del mercado mandan, por lo que, en un país donde prácticamente ninguna compañía distribuía hardware de forma oficial, los precios se elevaban por los intermediarios y la importación.

Tec Toy, por su parte, proponía una videoconsola alternativa, sencilla de utilizar, muy barata y con títulos icónicos de renombre – ¿les suena? -.

TEC TOY: LA RESURRECCIÓN

Brasil acogió con los brazos abiertos a la Master System III y su patriotismo exacerbado – he presenciado cierres de bancos y farmacias cuando la selección de fútbol ganaba torneos mundiales… – impuso a Tec Toy a realizar conversiones de franquicias de renombre de dudosa calidad y legalidad, con trabajos de pura orfebrería como Street Fighter II o Dynamite Headdy recortados hata su mínima expresión – el escenario de Ken en SF II parece una oda a Ad Reinhardt -.

Sin más dilación, el verdadero potencial de Tec Toy se descubrió cuando se soltaron la melena y se lanzaron a retocar códigos para publicar sus propios títulos.

Desde un pintoresco y difícil de concebir Chapulin Colorado Vs. Drácula, producido a partir de Ghost House hasta ¿Quieres ser millonario? con el emblemático presentador Janeiro Silvio Santos – una mezcla redux de Bertín Osborne, Julio Iglesias y Jordi Hurtado, con tintes y leyendas urbanas de mafioseos y conspiraciones políticas -.

Wonder Boy in Monster Land pasa a ser Mônica no Castelo do Dragão, e incluso publican licencias originales, como Sitio do Picapau Amarelo y Castelo Ra-Tim-Bum – el portugués es un idioma con una sonoridad difícil de tomar en serio… -.

HARDWARE A RITMO DE SAMBA

En un principio, la consola se comercializó con juegos emblemáticos introducidos en su memoria, como Alex Kidd o el primer Sonic.

La versión de MSIII es estéticamente similar a la de MSII – aunque en 2.002 se publicase una edición blanca en la onda de Dreamcast, ya por aquel entonces prematuramente fallecida – pero con retoques de hardware que permiten que el tamaño máximo de cada cartucho sea de 8 Mbits, lo que permite correr ciertos títulos de Game Gear.

A partir de ahí, Tec Toy fue lanzando diferentes versiones del hardware de SEGA, incluyendo una versión portátil inalámbrica que integraba la consola en el mando – Master System Compact, incluso Girl, de color rosa -, añadiendo cada vez más y más juegos, hasta los 131 juegos que soporta en la actualidad – incluyendo prácticamente todos los grandes títulos del catálogo -.

Pero éste no es el final.

Tec Toy está desatada, fuera de control.

Hace algunos años publicó una tercera versión de Mega Drive, con adaptaciones licenciadas por EA de Los Sims 2, Fifa 08 o NFS: Pro Street.

Quién sabe si en el futuro las old-timers de SEGA seguirán recibiendo títulos exclusivos para la consola… eso sí, exclusivamente en ese paraíso del comercio y los placeres llamado Brasil.

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