MEDIEVIL

Concebido como uno de los lanzamientos más impactantes de cara a la campaña navideña del año 1.998 en PlayStation, Medievil trae de vuelta a los 32 bits el espíritu sombrío del añorado Ghost’N Goblins de Capcom, trasladando criptas, tumbas y zombies a un complejo entorno tridimensional con fastuosos resultados.

Y es que los treinta niveles de que dispone el título demuestran el excelentísimo trabajo realizado por el equipo de Millenium, un nombre que a buen seguro le resultará familiar a más de un aficionado, pues son los mismos que produjeron la trilogía de James Pond, así como la serie de Brutal Sports para Amiga y otras plataformas.

Sin embargo, la única entrega que habían gestado hasta la fecha para la gris de Sony había sido Defcon 5, un juego que incluía escenas de disparos en la línea de Doom.

De modo que Medievil nació con el firme objetivo de reforzar la proyección de la compañía afincada en Cambridge, dando lugar a una portentosa aventura en plenas 3D.

Ya sea por sus sobresalientes efectos de luz, como por sus detallistas escenarios o su estilizado protagonista – compuesto por unos 350 polígonos -, Medievil no dejó indiferente a ningún usuario, pues la herencia del anteriormente citado Ghost’N Goblins dista mucho de ser la única presente en este maravilloso programa, cuya intro recuerda poderosamente a la cruenta batalla inicial del Drácula de Coppola, en tanto el anti-héroe se asemeja a una versión magistralmente animada de Jack Skellington, el célebre protagonista de Pesadilla antes de Navidad, de Tim Burton y Henry Selick.

Vuestro cometido consistirá en encarnar a este singular caballero andante de ultratumba, bautizado para la ocasión con el sonoro nombre de Sir Daniel Fortesque, que buscará incesantemente a Zarok, un tenebroso brujo que con sus malas artes ha sumido a Gallowmere en la más oscura de las noches y convertido a todos sus habitantes en seres carentes de alma.

Niveles preciosistas rebosantes de exquisitos detalles serán testigos de vuestra lucha contra las más macabras criaturas, entre las que destacan putrefactos zombies de todo tipo y tamaño, lobos desnutridos, desproporcionadas hormigas, gárgolas, e incluso poderosas manos emancipadas al estilo de La familia Adams, y así hasta sumar más de cincuenta clases de adversarios diferentes.

El desarrollo de Medievil se ciñe al estilo clásico de sablazos por doquier, pudiendo incorporar además diversas armas, siendo algunas de ellas arrojadizas, con los consabidos tintes de aventura que obligan a buscar llaves y resolver asequibles puzzles.

Sin olvidar que la banda sonora está a la altura de las circunstancias en todo momento.

Pero si por algo destaca dicho compacto es por su jugabilidad, que añadida a la siempre agradecida simplicidad y muy especialmente a su portentoso apartado gráfico, conforman un espectáculo gótico sin precedentes en PlayStation, donde se conjugan con maestría terror y humor negro.

En definitiva, nos encontramos frente a un auténtico bombazo que convulsionó el catálogo de esa consola, justo en aquellos meses cuando el número de lanzamientos se multiplica de forma exponencial y la competencia resulta más feroz si cabe.

No obstante, no es oro todo lo que reluce, pues su durabilidad queda en entredicho.

Y es que el nivel de habilidad frente al pad que exige es una cuestión de práctica y perseverancia, pero los jugadores más diestros no tardarán en hallar la solución a todos los puzzles; lo que significa que completar la aventura en su totalidad requiere poco más de diez horas, y una vez conocidos todos sus escenarios, la cifra se rebaja a la mitad.

Puestos a ser muy quisquillosos, en ocasiones puntuales la cámara estática dificulta calcular algunas distancias y atisbar determinadas puertas, especialmente si nos referimos a los escenarios interiores.

Sea como fuere, son dos fallos menores que no impedirán disfrutar holgadamente con esta obra maestra que, pese a su moderada duración, resulta altamente rejugable.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.