MEGAMAN X

Tras sobrevivir a incontables batallas en el pasado, el bueno de Megaman reposaba en lo que otrora fuera el sofisticado laboratorio del famoso Dr. Thomas Light, el que en vida fue uno de los más prestigiosos científicos de todos los tiempos, cuya genialidad era tan solo superada por su gran corazón.
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Fue el Dr. Cain, un científico y arqueólogo de gran reputación, quien dio con el hallazgo del poderoso androide, que pese a pertenecer a una época pasada y haber permanecido oculto a los ojos del mundo durante largos años, estaba dotado de la más avanzada tecnología, hasta el punto de que era capaz de pensar y tomar decisiones por voluntad propia.
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Siguiendo los esquemas ideados por el difunto Dr. Thomas Liht, la comunidad científica no tardó en construir una nueva generación de robots con los que se pretendía ayudar a la humanidad a realizar todo tipo de actividades de alto riesgo.


Estos robots, denominados reploids, conscientes de su poder y superioridad numérica no tardaron en revelarse contra aquellas personas que los habían creado y pretendían servirse de sus habilidades, dando origen a los Mavericks, unos reploids aparentemente defectuosos que no dudaban en agredir al género humano si la ocasión les resultaba propicia.

De modo que el pacífico Megaman, conocido aquí simplemente como X, se ve obligado a renunciar a su tranquila existencia para recorrer una vez más el arduo camino de la lucha, que ya creía haber quedado anclado a su trágico pasado, para volver a enfrentarse a sus hermanos robots en una cruenta batalla con el fin de preservar la vida humana.

Así da comienzo uno de los títulos más valorados por todos los fans dentro de esta prolifera saga, que consigue adaptar la franquicia Megaman acorde con los gustos modernos, contando con nuevas habilidades, jefes, aliados y un diseño mucho más maduro.

El desarrollo no obstante sigue siendo clásico, de modo que tendréis que volver a recorrer vastas zonas plagadas de múltiples enemigos hasta llegar al inevitable enfrentamiento final que tendrá lugar contra un enrevesado engendro mecánico, vulnerable siempre a un tipo de arma específica.

Y así hasta batirse con el que antaño fuera el más valeroso de todos los reploids, el temible Sigma.

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La aventura se divide en un total de doce zonas, siendo posible acceder a las ocho siguientes una vez completada con éxito la primera etapa, pudiendo elegir el orden oportuno para superarlas; lo que contribuye a dotar al avance de cierto componente estratégico, debido a que las armas adquiridas durante el progreso de la partida serán más efectivas en determinados escenarios o contra algunos enemigos concretos.

Cada nivel se corresponde con el medio natural en el que habitan sus jefes finales, que dentro de esta saga estarán caracterizados en su totalidad por animales.

Sirva a modo de ejemplo la fase del águila, ambientada en las alturas y repleta de plataformas verticales, o bien la del pingüino, que transcurre en un páramo completamente helado.

Para afrontar con garantías tan arriesgada empresa X necesitará recurrir de forma reiterada al uso de un gran número de armas, que se irá incrementando conforme progrese en la aventura y vaya eliminando a los jefes finales, que muy a su pesar irán sumando sus poderes a la capacidad de disparo del androide, engrosando su arsenal hasta la nada despreciable cifra de ocho tipo de ataques diferentes.

Otro de los rotundos aciertos que presenta el programa es la posibilidad que tiene su protagonista de utilizar varios vehículos, entre los que es preciso destacar un espectacular robot que usará a modo de tanque y con el que será prácticamente invencible, aunque de forma temporal.

Como novedad cabía la posibilidad de volver a rejugarse casi todos los niveles, a excepción del primero y los últimos, algo totalmente recomendable dado que cada nueva arma adquirida amplia el abanico de posibilidades del personaje principal, permitiéndole el acceso a nuevas zonas que antes permanecían restringidas y en las que casi siempre se oculta algún tipo de potenciador en forma de energía extra, una mayor barra de vida o las codiciadas partes de la armadura que le otorgan nuevos poderes, potenciando sus habilidades innatas e incrementando considerablemente sus posibilidades de victoria.

A grandes rasgos esto es todo lo que os depara en el soberbio Megaman X, donde vuestra habilidad y un poco de paciencia se convertirán en las mayores aliadas para superar con éxito un juego de plataformas y acción magistral donde los haya.

RESUMIENDO

Graficamente el programa luce al más alto nivel, y el contraste con respecto a la saga original, mucho más maduro para la ocasión, es realmente significativo.

A destacar el gran colorido y variedad de escenarios, así como su extraordinaria ambientación.

La música es cañera como pocas y se adapta con soltura a cada situación posible, con algunos temas épicos, dramáticos, tensos, y un largo etcétera.

Además cada disparo cuenta con un sonido propio, a los que hay que sumarle otros tantos como el de las caídas o impactos sufridos, de impecable factura técnica.

A nivel jugable Megaman X resulta una auténtica delicia, y su mecánica sigue siendo tan apasionante como lo fue en el año 1.994 cuando el cartucho vio la luz, pese a que bebía directamente de las bases impuestas por la primera entrega de la franquicia, allá por el lejano año 1.988.

En síntesis…

Toda la experiencia adquirida por Capcom tras diez éxitos continuados en NES y Game Boy se ha visto reflejada en Megaman X, la primera aventura del androide azulado en Super Nintendo.

El resultado es un juego excelente que combina con maestría la acción, exploración y las mejores plataformas.

Un cartucho en el que hasta el más nimio de los detalles ha sido cuidado meticulosamente, desde el apartado gráfico que hace gala de una paleta de colores asombrosa y doble scroll, pasando por las posibilidades de customización que ofrece el personaje central y cuenta a su favor con un elevado número de armas, ya sean simples o potenciadas; sin olvidar a los carismáticos jefes finales, el diseño de los niveles, y una ajustadísima curva de aprendizaje.

En definitiva, un estreno inmejorable para la saga en los 16 bits de Nintendo con un título extraordinario en todos y cada uno de los apartados que lo componen, al que tan solo se le puede reprochar la imposibilidad de X para disparar en diagonal o hacia arriba.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.