MERCENARY

Hoy en día es normal que, en los juegos, haya entornos por los que deambular libremente.

Y, lo más frecuente, sin embargo, es que la forma y la función didáctica de estos mundos se constituya a partir de una serie de fondos narrativos, escenas intermedias, objetivos obligatorios y contratiempos en la acción.

Mercenary, por el contrario, constituye el mundo y luego estrella al jugador contra él.

Todo lo demás, depende de ti.

El título no tiene pantalla de opciones, ni siquiera de introducción.

En vez de eso, empieza en una nave espacial averiada que se dirige a toda velocidad hacia el planeta Targ.

Después del accidente, el usuario se encuentra con un mundo minimalista, escasamente poblado por edificios con marcos de alambre y objetos escénicos simbólicos.

El programador, Paul Woakes, diseñó un entorno completamente tridimensional con estas herramientas gráficas básicas, y además incorporó un inmenso laberinto subterráneo con túneles y salas.

Poco a poco, el jugador va recibiendo información a través de un asistente informático llamado Benson.

Dos razas están luchando por el control del planeta: los Palyars, indígenas y pacifistas, y el ejército invasor de los Mechanoid.

Como soldado a sueldo, el usuario puede trabajar para cualquiera de los dos bandos con el fin de ganar suficiente dinero, comprarse una nave y escapar.

Dicho lo cual, Mercenary tiene muchos de los elementos modernos de los videojuegos: una estructura de misión doble, varios finales y una economía funcional.

También tiene un malicioso sentido del humor – el jugador recibe una recompensa si destruye el logotipo de Atari en la versión de Commodore, y viceversa -.

Tanto la crítica como los codificadores de juegos se quedaron asombrados por lo completo que era su universo, que sólo fue superado, quince años después, por Deus Ex.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.