METAL GEAR SOLID BETA

Tras diez años desde la creación del mito, Metal Gear volvió a renacer de la mano de Konami en uno de los mejores títulos disponibles en el extenso catálogo de PlayStation.

Sin embargo, la primera vez que pudo verse el juego en toda su gloria, antes de que fuera comercializado a principios de 1.998, fue durante el E3 de Atlanta, acontecido apenas un año antes.

Y como podéis apreciar por las imágenes, así como por los vídeos previos al lanzamiento del consagrado título, el producto inicial difería considerablemente con respecto a la aventura que hoy en día todos conocemos.

La aparición en julio de 1.987 de Metal Gear revolucionó el concepto existente de los juegos de acción.

Tanto es así que por vez primera la mecánica de un representante del género no consistía necesariamente en matar, sino que se le brindaba al usuario la oportunidad de ocultarse de los enemigos, atacarlos cuando estaban desprevenidos, o bien no prestarles atención y limitarse a avanzar hasta el objetivo marcado.

Este apasionante desarrollo, potenciado por la sobrecogedora trama de Hideo Kojima, derivó en uno de los mayores éxitos de Konami, lo que se tradujo en una secuela para MSX2 bautizada para la ocasión como Solid Snake.

Huelga decir que la primera entrega contó con su correspondiente adaptación para la consola de moda del momento, NES.

Una década después, y de la mano de Hideo Kojima nuevamente, Konami recuperó el universo de Metal Gear para trasladarlo a los 32 bits, concretamente a PlayStation, dando forma a uno de los más sobresalientes juegos de acción que ha conocido cualquier sistema.

Los motivos del éxito de Metal Gear Solid tal como pudieron verse en la Rolling Demo, que es la razón de ser de este comentario, y ya dejó por entonces asombrados a todos los asistentes al pasado E3 de Atlanta, hay que buscarlos en un apartado visual absolutamente revolucionario, con multitud de cámaras y puntos de vista diferentes, engalanado además con unos personajes muy detallados, escenarios soberbios, efectos de luz en tiempo real, y todo ello con una suavidad sobrecogedora.

Tanto es así que cuando las primeras imágenes se hicieron públicas, todo el mundo vaticinó que se trataba de un nuevo título para Nintendo 64.

No obstante, la verdadera esencia de Metal Gear Solid, como ya pudo verse con las anteriores entregas de 8 bits, seguía centrándose en la posibilidad de escoger entre numerosas rutas bien diferenciadas, ocultarse de los enemigos, interactuar con decenas de personajes e incluso servirse de una gran cantidad de objetos.

De modo que si el protagonista, Solid Snake, usa un arma contra cualquier terrorista, los enemigos cercanos oirán el disparo y en un breve periodo de tiempo la pantalla estará salpicada de personajes hostiles.

Por contra, si encuentra un silenciador y lo utiliza de modo oportuno, podrá dar buena cuenta de todos ellos por la espalda y sin levantar sospecha alguna.

Y este es tan solo uno de tantos elementos que convirtieron a Metal Gear Solid en uno de los juegos más realistas de cuantos han podido verse hasta la fecha.

Incluso en aquellos primeros vídeos ya era posible contemplar como Solid Snake depositaba y detonaba hileras de explosivos entre decenas de soldados, reptaba por los conductos de ventilación y se defendía con sus propias manos de las agresiones de otros enemigos.

Basta con ver las imágenes que acompañan a este texto para darse cuenta del brillante futuro que le aguardaba a la franquicia, cosechando un éxito sin igual desde que fue puesto a la venta aquel primer título de PlayStation.

Estos logros conquistados no fueron en absoluto casuales, pues KCE, el grupo de programación responsable de Metal Gear Solid, con Akihito Nagata a la cabeza del proyecto además del inigualable Hideo Kojima, contó con gran parte del staff creativo del consagrado Policenauts.

El responsable tanto del diseño de los personajes como de los engendros mecánicos fue Yoji Shinkawa, mientras que la música corría a cargo de Kazuki Muraoka, aunque también se incluyeron algunos temas musicales de la obra de Tappy, quien ya participó de la banda sonora de Policenauts.

La historia de Metal Gear Solid, recordemos, nos llevaba a una base localizada en la inhóspita Alaska, donde el arsenal de armas nucleares del ejército de los EE.UU. ha sido tomado por Foxhound, los antiguos camaradas de Solid Snake, quien no dudará en abatir a sus antiguos compañeros de armas para proteger a la humanidad de un inminente ataque nuclear.

Se inicia de este modo una apasionante cuenta atrás de apenas 24 horas en las que cualquier tipo de situación tiene cabida y las emociones están a flor de piel, pues Snake conocerá de primera mano el odio, la traición, la amistad o el amor, y tendrá sonados encuentros con todo tipo de individuos.

Aquellos que hayan tenido la fortuna de disfrutar de los míticos Snatcher y Policenauts ya estarán versados en el grado de madurez que le sabe imprimir a sus guiones Hideo Kojima, y Metal Gear Solid no fue una excepción.

Perfectamente definidos por el maestro Yoji Shinkawa, el juego incorporaba además casi una veintena de personajes diferentes con los que era posible interactuar, por lo que no es aventurado decir que Metal Gear Solid se alejaba significativamente de todo lo conocido hasta la fecha.

No en vano, ante la imposibilidad de encontrar una mejor explicación, no fueron pocas las publicaciones de la época que lo definieron como una suerte de Resident Evil pero dotado de la complejidad argumental de una película y con toda la carga de acción de los mejores shootemup.

Como anécdota, algunos representantes de Konami barajaron la posibilidad de que el juego viera la luz en los circuitos de Nintendo 64, si bien esto nunca llegó a suceder.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.