METAL GEAR SOLID: GHOST BABEL

Tras maravillar a los usuarios del mundo entero con el sobresaliente título de Metal Gear Solid, lanzado en PlayStation, Solid Snake decide infiltrarse en Game Boy Color con un título sorprendente que no defraudó en absoluto. Un juego que cualquier fan de la obra de Hideo Kojima no debería dejar de probar.

Aunque es un dato de sobra conocido, es preciso recalcar que la saga de Metal Gear comenzó muchos años antes del Metal Gear Solid que pudimos jugar en la 32 bits de Sony, contando con versiones que gozaron de gran éxito en los ordenadores de MSX y MSX2, e incluso en la Nes de ocho bits.
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Como es habitual en cada entrega de la serie, un grupo terrorista ha conseguido hacerse con un nuevo modelo de Metal Gear con el que amenaza la paz mundial, y nadie mejor para frenar los planes de este grupo de militares renegados que el mismísimo Solid Snake, el soldado legendario que además es experto en terminar con este tipo de amenazas, en unas misiones donde hasta el más preparado de los soldados fracasaría. Por fortuna, no estamos del todo solos ante el peligro, sino que un grupo de personas entre los que destacan algunos conocidos como el Coronel o Mei Ling, nos apoyan desde la distancia mediante el códec, un elemento básico en la longeva saga.
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El apartado gráfico, para tratarse de un juego de Game Boy Color, con las restricciones propias de la máquina, es una auténtica maravilla. Todo un cúmulo de virtudes que hace notar la enorme labor desempeñada por Konami por adaptar la franquicia a la portátil de Nintendo. Desde una perspectiva aérea, que se mantuvo en la franquicia hasta el remake del Metal Gear Solid 3: Subsistance, manejamos al personaje que se desplaza por unos escenarios detallados como pocos, que además cuentan con una fluidez en el scroll que hace servir poco menos que sorprendente.

Las zonas que visitamos son de proporciones realmente considerables, que además cuentan con una variedad digna de mención, y con la única objeción del tamaño de los personajes, algo comprensible sin embargo dado el tamaño de la pantalla de la Game Boy Color.

Como nota curiosa, este es uno de los pocos cartuchos de la portátil que cuenta con una intro de duración considerable, que además consigue mantener el interés en todo momento. Sin llegar a convertirse en un espectáculo visual, cumple su cometido con creces.

En lo que respecta a las animaciones del personaje, todo son halagos. Todas y cada una de las acciones que era posible realizar en el título de PlayStation, tienen su representación en el cartucho. Podréis correr, arrastraros por el suelo, golpear a los enemigos, las paredes, disparar diversas armas… Resulta impresionante la labor que ha llevado a cabo Konami en este aspecto, una vez más.

La banda sonora es otro de los puntos fuertes del cartucho, a diferencia de lo que se podría pensar. Existen una gran variedad de temas diseñados para todo tipo de situaciones puntuales. Nuevamente, Konami se desmarca del resto de empresas que se dedican a conseguir algunos temas resultones que se repiten en abundancia, o bien se parecen mucho entre sí. Lo que aquí vais a encontrar es variedad y calidad a partes iguales.

Y el apartado que atañe a los sonidos FX, uno de los puntos más flojos de los títulos disponibles para esta plataforma, vuelve a estar a un nivel sobresaliente que no desmerece en absoluto del resto de apartados. Hay una gran variedad de sonidos perfectamente representados, como el sonido que hacen las armas al disparar, las sirenas que suenan cuando sois descubiertos, e incluso, al igual que en la versión de PlayStation, el sonido de las pisadas al pasar sobre diferentes superficies. Un auténtico espectáculo sonoro.

La jugabilidad del título, sigue estando a la altura de la leyenda de lo que se espera de un juego de la franquicia. Salvando las distancias técnicas, se ha simplificado el control para que con apenas un par de botones, podáis realizar toda clase de acciones que ya estaban disponibles en la máquina de 32 bits. El único “pero” que se le puede realizar a este apartado está directamente relacionado con el uso de las pistolas, que han demostrado ser menos eficaces de lo que se recordaba en PlayStation.

Por su parte, la duración del cartucho es considerable. A las trece fases de un tamaño más que aceptable, hay que sumarle el modo VR Missions, e incluso la posibilidad de jugar con un compañero mediante el uso del cable link de la consola, un añadido que sirve para poner la guinda en un programa exquisito.

Cabe recordar, que este producto respeta en gran medida la esencia de la saga, que obliga a los jugadores a esconderse y evitar en todo momento los enfrentamientos directos, un hecho especialmente pronunciado en Ghost Babel, lo que lo convierte en un cartucho no recomendado para jugadores poco experimentados, que no podrán degustar el juego en todo su esplendor dada la elevada dificultad que lo caracteriza.

RESUMIENDO
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Con toda seguridad, este es uno de los mejores juegos de Game Boy Color disponibles. Pocos pueden rivalizar con el, salvo el mítico Legend of Zelda: Oracle of Ages / Seasons, puesto que el cartucho está a un nivel altísimo en todos los apartados que lo componen. Pocas veces se puede decir tan claro y sin riesgo a equivocarse; a pesar de que gráficamente pueda parecer desfasado en la actualidad, si sois seguidores de la saga o bien de la obra de Hideo Kojima, conseguid jugar a éste juego a toda costa. No os defraudará.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.