MIGHTY FINAL FIGHT

Dadas las evidentes limitaciones de NES con respecto a Super Nintendo, Capcom se mostró reacia a la hora de desarrollar una adaptación del galardonado Final Fight, que tan buenos resultados cosechó con el estreno de la máquina de 16 bits.

Los motivos estaban claros, pues las lógicas restricciones que imponía la añeja plataforma dificultaban en gran medida conseguir un acabado siquiera equiparable, en cuanto a calidad se refiere, con el del mítico cartucho original.

No obstante, dado el gran parque de consolas instaladas, la empresa nipona finalmente accedió a producir una nueva entrega para aquel laureado sistema, convirtiendo sus consabidas mermas en virtudes.

El resultado a este esfuerzo imaginativo pudo verse durante el año 1.993, cuando la compañía desarrolladora comercializó el soberbio Mighty Final Fight, una suerte de parodia del clásico que mostraba un estilo gráfico más alegre y desenfadado, con unos personajes dotados de un look super deformed – o chibi -; es decir, de un tamaño craneal desproporcionado y mostrando en todo momento unos rasgos faciales bien detallados y definidos.

Completaban la oferta un acabado gráfico solvente para el diseño de los distintos escenarios, y novedosas aportaciones referentes a su jugabilidad, engalanada para la ocasión con ciertos elementos más propios de un RPG que de un Beatem up al uso, con los que se conseguía dotar de una mayor profundidad a su desarrollo; amén de un riguroso respeto por la trama narrativa referida al secuestro de la pobre Jessica, por todos ya de sobra conocida.

Todo ello enderezado con un marcado sentido del humor, que servía para poner la guinda en un título altamente recomendable.

Mención especial para la magnífica banda sonora integrada en el cartucho realizada por Alfa-Lira, que tan estrechamente colaboró junto a Capcom en aquellos años, componiendo algunas piezas musicales cuanto menos meritorias que destacaron significativamente en las distintas entregas de Megaman.

Respecto al laureado sistema implantado, basado en los concurridos puntos de experiencia, permitía ir subiendo paulatinamente de nivel, potenciando por tanto las habilidades intrínsecas al indiscutible trio protagonista y mejorando así sus atributos, tales como la potencia de ataque, la capacidad defensiva, la vitalidad e incluso la velocidad de cada uno de ellos.

Este aspecto se veía enaltecido por la posibilidad de desbloquear un golpe especial de devastadores efectos sobre los sufridos adversarios, y que era posible adquirir previa obtención del cuarto nivel, de entre un total de seis disponibles.

Llegados a este punto quedan claras las referencias de Capcom en el momento de buscar su fuente inspiración para la ejecución de estos demoledores ataques, pues no hay que olvidar que tanto Guy, como Cody y Haggar recuerdan poderosamente a los protagonistas de otra de las franquicias estrella de la compañía, sean Ryu, Ken y Zanguief respectivamente, y sus golpes no son una excepción.

Sirvan a modo de ejemplo las bolas de energía o los puños ascendentes que se pueden realizar aquí, a imagen y semejanza de los clásicos Hadouken o Shoryuken.

Dado el soberbio acabado final del programa, lo bien implantadas que se mostraron estas novedosas ideas y la gran aceptación que obtuvo entre la crítica y público, a día de hoy Mighty Final Fight bien puede considerarse como el mayor exponente del género en los 8 bits de Nintendo, al que tan sólo se le puede reprochar la ausencia de un modo cooperativo, que se antoja indispensable en un título de estas características.

No en vano, fue tal el éxito conquistado que Capcom decidió retomar el planteamiento de parodiarse a si misma con el paso de los años, dando origen al largamente recordado Pocket Fighter – también conocido como Super Gem Fighter Mini Mix -, un sensacional arcade de lucha que hizo las delicias entre los afortunados usuarios de PlayStation.

A modo de curiosidad, cabe destacar que este magnífico título que nos traemos entre manos no quedó restringido de forma exclusiva a los circuitos de NES, pues gracias al sensacional recopilatorio de Capcom Classics Mini Mix también causó furor entre los poseedores de Game Boy Advance.

Para concluir con este breve análisis os dejo un enlace desde el que podréis probar el título sin mayor dilación.

Ya no tenéis excusa para perderos esta pequeña obra maestra de la programación.

Reducida en tamaño, pero mayúscula en diversión y jugabilidad.


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