MODAS CÍCLICAS

Al igual que las modas son recurrentes y cíclicas – os recomiendo que le echéis un vistazo a algún filme de terror de la factoría Hammer y os fijéis en el vestuario – llevamos unos años en el sector del ocio electrónico en el que los videojuegos de la vieja escuela causan casi tanto furor como la más lograda superproducción con calvos y anabolizados soldados espaciales o gachíses asiático-americanas de generoso escote y duras posaderas.

Ahora bien, el retorno de lo retro puede deberse a varios factores.

En primer lugar podemos entender lo retro en el videojuego moderno como un homenaje a los clásicos de los 80 y comienzos de los 90, a los que jugaron los niños que ahora se dedican a diseñar arcades pixelados o juegos de carreras con cámara cenital.

En este grupo podríamos meter títulos como Donkey Kong Country Returns – y gran parte del catálogo de Wii -, Sonic 4 y, en el colmo de la modernidad, algunas entregas póstumas de Megaman, en las que no sólo se ha respetado la jugabilidad a prueba de nervios de la saga, sino que se ha optado por mantener los gráficos de la generación NES y los bips analógicos que tan pingües beneficios dieron al colectivo de los otorrinolaringólogos.

TODO TRASTO DE ANTAÑO FUE MEJOR

Es curioso lo que la perspectiva provoca en los razonamientos y planteamientos del personal.

Algo que yo creía incuestionable, como que el pad más importante de la historia es el de NES, ha provocado animadversiones entre algunos reaccionarios en la comunidad de Xtreme Retro.

El de Xbox 360 es el mejor mando nunca visto, argumentan exaltados.

Y puede ser, contesto yo, aunque a mi me gusta más el tacto de GameCube.

Pero la perspectiva, que la edad, la experiencia y, por qué no, el romanticismo se encargan de modelar, me impide alzar al Olimpo el pad de la threesixty o el de la codenamed Dolphin.

Seguro que hay juegos mejores que los vistos en la NES.

Sin ir más lejos, el catálogo de Super Nintendo es prácticamente insuperable.

Pero si hablamos de influencias, de guiños retro, de mandos míticos, la iniciadora del videojuego moderno fue la NES.

Otra forma de entender lo retro está en las limitaciones técnicas de determinada máquina, que pueden propiciar el desarrollo de títulos que recuperan las perspectivas isométricas y los gráficos pixelados como fundamento para ahorrar en costes de desarrollo, a la par que lanzan un guiño a la fibra sensible de los jugadores old school.

Podríamos hablar de juegos modernos que han asaltado dispositivos como el iPhone o el iPad, como Game Dev Story, FixPrix y tantos otros nombres que hace algunos años no habrían pasado jamás de ser un juego flash de medio pelo en webs como Kongregate – donde estáis tardando en encontrar un juegazo llamado “Don’t shit your pants” -.

Y por último podemos entender el retorno a lo retro como una forma de algunas compañías de recuperar el prestigio perdido reviviendo clásicos desenfrenados que por unos u otros motivos se alejan de las modas de hoy día, como sería el caso de los revival de las aventuras gráficas y, en menor medida, las conversacionales, donde habría que recordar el homenaje que Treyarch brindó a Zork en Call of Duty: Black Ops.

De esta forma podemos rejugar – y recomprar – títulos como The 7th Guest o Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge cómodamente y sin movernos de casa.

¿Qué futuro hay para lo retro?.

Como hemos dicho al inicio del artículo, el mismo que el de las modas que vienen y van, parafraseando a cierta cantante española, como una ola.

Sin embargo resulta curioso que en el mundo de los videojuegos, y esto es algo que la crítica deberíamos hacernos mirar, nos vanagloriemos de que cada día salgan más remakes de juegos de la época de NES o del 486 y que en otros sectores del ocio como el cine la gente no tenga ganas más que de regurgitar tras abochornarse con el enésimo remake de la Psicosis de turno.

Claro que no fue la primera.

Yo no soy quién para dar una lección de historia, ahí están la Colecovision, la Atari 2600; ahí están los Spectrum y Amstrad CPC 464, aunque sobre el papel no fueran únicamente máquinas para jugar.

Pero la influencia de NES para los que no vivieron la época de su esplendor es incomparable a la ergonomía del mando de la consola de Microsoft.

Qué le vamos a hacer.

No todo el mundo puede tener perspectiva.

Pero si, para bien o para mal, boca – o manos – y tiempo para usarla.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.