MORDHEIM: CITY OF THE DAMNED

Hay que tener un talante especial para adaptar el hermético universo Warhammer.

El estilo de los juegos de mesa sólo funciona en versión digital cuando se imita el ritmo cadencioso de sus primos analógicos o cuando, como en el caso de Space Marine, se elige permanecer fiel al espíritu y lanzarse al vacío sin mirar atrás.

En el caso de esta adaptación del clásico de tablero de 1.999, no había que temer demasiado: los canadienses Rogue Factor se declararon fans y jugadores del universo Warhammer.

Su objetivo era recrear la cadencia por turnos del juego original, respetando y adaptando con la mayor fidelidad posible las reglas del tablero.

La acción enfrenta a dos bandos, los Skaven y las Hermanas de Sigmar.

Cada unidad de estas dos facciones tiene dos configuraciones de armas distintas y pueden evolucionar en base a su experiencia, mientras que el área de combate será distinta en cada partida, respetándose sólo determinadas zonas necesarias, como el Templo de Sigar.

A partir de ahí Rogue Factor ha añadido pequeñas novedades en las casi inamovibles reglas del género.

Por ejemplo, las unidades que caen en la batalla pueden morir y ser extraídas del juego, o bien, si tienen suerte, reincorporarse con heridas que pueden afectar a su rendimiento a largo plazo.

Por supuesto, el juego tiene posibilidad de modo online.

Su extenso despliegue de reglas heredadas del tablero lo convierten en un título sólo para fans de las raíces originales de Mordheim, aunque quizás los leves ramalazos de originalidad le permiten acceder a un público más amplio.

Un ejemplo: a pesar de lo habitual en otros juegos de género y en los propios juegos de tablero, la cámara no contempla la acción a vista de pájaro, dando una visión general de la batalla, sino que acompaña a los combatientes a ras de suelo, dejándoles acceder sólo a su entorno más cercano.

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