MORTAL KOMBAT TRILOGY


Poco después de su irrupción en las consolas de 32 bits, Midway anunció el lanzamiento de Mortal Kombat Trilogy para los 64 bits de Nintendo.

Esto bastó para contentar a los seguidores acérrimos de los fatalities, que se cuentan entre miles; no en vano, la calidad del juego de PlayStation sorprendió muy gratamente a la crítica y público, pues su buen acabado técnico estaba fuera de toda duda, superando las expectativas que se habían gestado en torno al esperado título.

Era de esperar, pues, que la calidad del producto lanzado en los 64 bits de Nintendo superase ampliamente al resto de versiones disponibles, que se pensaba serían inferiores a esta dada la hipotética superioridad de Nintendo 64, una consola con un brillante futuro por delante por aquel entonces.

Cuando finalmente la conversión del título estuvo disponible, resultó ser muy inferior si la comparamos con el resto de sus homónimas versiones, tanto que daba la clara impresión de estar jugando a un programa de Super Nintendo o Mega Drive.

Graficamente no aportaba mejora alguna, limitándose a repetir los gráficos de los anteriores juegos, algo inexplicable dadas las bondades que atesoraba Nintendo 64, llegando a hacer caso omiso de algunas de sus principales virtudes, como el antialiasing.

Pero sin duda el peor apartado resultante residía en el sonoro.
Cierto es que en cuanto a capacidades de audio las consolas de CD superaban con cierta facilidad a los cartuchos de que se servía Nintendo 64, pero es que la música sería mala incluso si la comparamos con algunos títulos de 16 bits.

Por fortuna si se mantuvieron los nuevos movimientos que se incorporaron para las consolas de 32 bits, como los famosos brutalities, y tratando de aportar ciertas novedades respecto al resto de versiones ya comercializadas, algo indispensable para una consola recién estrenada como lo era la máquina de Nintendo, se introdujo un nuevo modo denominado 3 on 3 kombat; además de suculentos fatalities para Shao Khan y Motaro de los que carecían las demás versiones, nuevos friendships y un nuevo escenario que completaban la gama de novedades.

Pero independientemente de la versión elegida, no cabe duda de que los seguidores de la franquicia encontrarán un motivo de alegría en este título, aún a pesar de las numerosas carencias que atesora la versión de Nintendo 64, pues la jugabilidad seguía estando a la altura de los mejores juegos de la saga.

RESUMIENDO

Graficamente existen pocas diferencias entre las distintas versiones comercializadas, lo que no dice mucho a favor del título, pues este apartado apenas ha evolucionado con respecto a las entregas de 16 bits.
Este hecho resulta especialmente crítico en Nintendo 64, una consola de la que se esperaba mucho y de la que ni siquiera se llegó a hacer uso de los efectos que con tanto entusiasmo anunciaba la propia Nintendo, tales como el antialiasing.

La música, correcta en las versiones de PlayStation y Saturn, mermó encarecidamente en su paso a los 64 bits.
Cierto es que un cartucho no puede competir con la calidad que otorga un CD, pero es que en este caso incluso los juegos de Super Nintendo conseguían una mayor nivel, lo que no dice demasiado a favor de los programadores para la ocasión, que no supieron sacarle mejor partido a la consola de Nintendo.

Por fortuna donde este programa se desmarca del resto es en el apartado jugable.
A pesar de que los títulos de lucha han evolucionado mucho desde que aquel Mortal Kombat II revolucionó el mercado, y que la saga ha quedado ligeramente anticuada, esto carece de importancia en absoluto para los amantes de los fatalities, a los que hay que sumarle una cantidad loable de movimientos como los nuevos brutalities, que siempre han resultado una delicia de ejecutar; pues pocas formas hay tan cruentas y tan contundentes de hacerle morder el polvo al rival en un juego de estas características.

En definitiva, un título meritorio en su paso por 32 bits que daba la clara impresión de haber sido programado con todo tipo de prisas para Nintendo 64, dando como resultado un producto de reducida calidad.

Algo que no impedirá a los incondicionales de la saga apreciar todas sus bondades y exprimir el juego en su totalidad, aunque los no iniciados en el arte del fatality o aquellos que no hayan tenido ocasión de jugar previamente a algún título de la saga acusarán especialmente la escasa evolución conseguida respecto a las entregas de 16 bits.

Lo mejor del conjunto, sin duda alguna, son los movimientos finales que podemos ejecutar, marca de la casa, aunque el apartado sonoro pesa mucho en la versión de Nintendo, consiguiendo unos efectos de una calidad paupérrima.
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