MS. PAC-MAN

Puede que los puristas escojan el Pac-Man original, pero hay muchos aficionados a los juegos arcade dispuestos a argumentar que Ms. Pac-Man es mejor, aunque, en principio, se suponía que ni siquiera debería existir.

El título dio sus primeros pasos en la General Computer Corporation, un pequeño equipo que invirtió el código informático de Pac-Man y creó a un doble llamado Crazy Otto, que se enfrentaba a nuevos laberintos y otras mejoras.

El personaje de Otto era un simple Pac-Man al que le habían añadido un par de piernas, pero cuando Midway – el distribuidor norteamericano de Pac-Man – vio a Crazy Otto, sus ejecutivos quedaron lo bastante impresionados como para comprar los derechos; entonces se sustituyeron las piernas de Otto por un bello lazo rojo y la llamaron Ms. Pac-Man.

La mayoría de las innovaciones de esta adaptación parcialmente lícita, como las frutas de bonificación danzarinas, no son nada del otro mundo… aunque al usar cuatro tipos de laberintos diferentes se añadió una variedad que le faltaba al original.

Pero la innovación que tuvo más impacto entre los aficionados a las máquinas recreativas fue que programaron una conducta aleatoria para los fantasmas.

Ya no seguían unos algoritmos predecibles, como en Pac-Man, sino que los espectros multicolor de Ms. Pac-Man podían llegar a sorprenderte.

No obstante, el aspecto más original de la coin-op reside en la idiosincrasia de Ms. Pac-Man; de hecho, es uno de los primeros personajes de videojuegos con personalidad propia.

Al añadir el prefijo “Ms.” – señorita – cambió todo.

Caracterizada como una fémina atractiva y liviana en la decoración de las máquinas y las escenas entre pantalla y pantalla, puede que Ms. Pac-Man sea un esfera bidimensional, pero tiene cierta profundidad.

No en vano, acabó siendo adoptada como parte indispensable del universo Pac-Man.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.