MYSTICAL NINA STARRING GOEMON

Tras su gloriosa época de SNES, Konami supo mantener el tipo en la siguiente generación.

En esos tiempos continuó alumbrando aventuras de GoemonMystical Ninja – y esta de Nintendo 64 se sigue considerando una de las mejores.

Con la llegada de las consolas de 32 y 64 bits, muchas leyendas del videojuego saltaron a los entornos 3D.

Mario 64 fue una de las muchas puntas de lanza, un juego que sorprendió por lo bien que supo adaptar y engordar el clásico desarrollo plataformero a un mundo abierto y en complejas 3D.

Pero Nintendo no fue la única.

Konami también tenía grandes nombres propios dispuestos a saltar a los entornos tridimensionales.

Uno de ellos era Goemon, un personaje relativamente desconocido en Occidente, pero que en Japón era toda una institución; en parte porque revivía la época feudal nipona y su folclore con un arrollador sentido del humor.

Ya en la anterior generación, en Super Nintendo, fue el protagonista de algunas de las mejores aventuras del sistema – una de ellas incluso saltó el charco bajo el título de The Legend of Mystical Ninja, quizá en un intento de llamar la atención a los fans de The Legend of Zelda -, donde ya se introdujeron a los principales personajes: el protagonista, Goemon, y su inseparable compañero, el vago y tragaldabas Ebisumaru – se podía jugar a dobles en la misma consola -.

Su desembarco en Nintendo 64 continuó ahondando en el estilo de juego visto en SNES; es decir, una aventura de acción con toques plataformeros, pueblos repletos de tiendas, personajes con los que hablar y cosas para hacer – como minijuegos -, jefes finales…

Un explosivo combinado que se adaptó bien a la flamante máquina de Nintendo, añadiendo una alocada historia y algunas interesantes novedades, como vamos a ver…

Su trama nos traslada, una vez más, a una ficticia visión de la era Edo nipona, con Goemon viviendo tranquilamente en Oedo Town hasta que un buen día aparece un objeto volador con forma de melocotón que dispara un extraño láser al Castillo Oedo – residencia del señor feudal y su hija -, transformándolo en una construcción típicamente europea.

El causante es el Barón, uno de los miembros de la “Banda de los Cuatro“; un grupo amante de la moda y el estilo que pretende cambiar Japón y convertirlo en un occidentalizado escenario donde mostrar sus habilidades.

El castillo es sólo su primer paso, pero Goemon decide actuar para detenerlos antes de que la cosa vaya a más.

Y aunque la opción de juego cooperativo no está presente, sí podemos cambiar entre cuatro personajes en cualquier momento.

Aparte de Goemon y el carismático Ebisumaru, también están presentes Yae – una ninja de pelo verdoso – y Sasuke, un pequeño robot ninja.

Algunos personajes de la serie también vuelven, como Wise Man, el creador de Sasuke.

Sea como fuere, su desarrollo a menudo se cataloga como una mezcla de Mario 64 con toques de The Legend of Zelda; algo que no se aleja mucho de la realidad.

Así pues, podemos movernos con libertad por grandes zonas interconectadas – que crean la sensación de mundo abierto -, en el que no faltan mazmorras donde podemos dar rienda suelta a los saltos, ataques y habilidades específicas de cada personaje.

A esta fórmula se añadieron, además, algunas nuevas secciones jugables, como unos duelos contra jefes finales en los que pilotamos a Impact, un mecha gigante, desde una perspectiva en primera persona.

El humor volvió a ser uno de los pilares del juego, gracias a diálogos absurdos, cotilleros de los NPC, rupturas de la cuarta pared o incluso anacronismos.

Contó con una gran y pegadiza banda sonora, y aunque la crítica fue por regla general bastante favorable, se le reprochó que llegó mal traducido – y sólo en inglés – y con un control perfectible – por no decir nefasto – de la cámara.

Pero, aún con todo y pese a no vender demasiado bien, es considerado un clásico de culto que nunca logró el éxito que sin duda merecía.

UN LADRÓN CON MUCHO PASADO

Con casi 40 juegos a sus espaldas, repartidos en sistemas tan dispares como máquinas recreativas – desde arcades a Pachinko -, pasando por Famicom, MSX2, SNES, handhelds electrónicas – en la línea de las Game & Watch, para que nos entendamos -, PlayStation y PS2, o los más recientes teléfonos móviles, Goemon es – o mejor dicho, ha sido – toda una institución en Japón.

Prácticamente no ha faltado a ninguna cita con los sistemas de Nintendo – salvo en add-ons como Famicom Disk -, fijando su última aparición en consolas en 2.005, con una entrega para DS que intentaba recuperar el humor y la ambientación de los primeros juegos de la serie – los inmediatamente anteriores explotaron temas más futuristas y serios -.

De estos más de 40 juegos, sólo 5 de ellos han llegado de forma oficial a Europa.

Una pena, porque la gran mayoría son aventuras soberbias, con un enorme sentido del humor y una ambientación fabulosa.

GOEMON: EL MITO, LA LEYENDA

En Occidente no hemos disfrutado ni de una décima parte de los títulos que ha protagonizado, pero en Japón Goemon ha sido todo un fenómeno.

Su origen lo tiene en el folclore nipón, una interpretación libre de Ishikawa Goemon, el ladrón “bueno”.

El éxito de sus juegos propició la aparición de mangas, series de animación para la televisión japonesa e incluso cameos en otros títulos de la casa, como Parodius Forever With Me.

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