MYSTICAL NINJA: STARRING GOEMON

Tras cinco largos años de ausencia en occidente, uno de los personajes más emblemáticos del universo Konami regresó a Europa con un fabuloso cartucho de 128 megas para Nintendo 64 que combinaba con gran acierto la aventura con las tradicionales plataformas.

El título se puso a la venta el día 7 de agosto del año 1.997 en Japón, donde recibió el nombre de Ganbare Goemon: Neo Momoyama Bakufu No Odori, ostentando el honor de ser el primer cartucho para los 64 bits de Nintendo en alcanzar la envidiable cifra de 128 megas y tercer juego de plataformas desarrollado para la célebre consola, tras el sobresaliente Super Mario 64 y Doraemon.

Desde que se produjo su comercialización surgieron todo tipo de rumores acerca de su posible o no lanzamiento en los mercados occidentales, debidos principalmente al rotundo fracaso en tierras americanas del primer Goemon para Super Nintendo.

La confirmación apenas se hizo esperar y llegó de manos de la mismísima Konami, que ya durante la anterior feria del ECTS anunció la llegada a Europa del título que ellos mismos proclamaron como “el más serio rival de Super Mario 64“.

Y así la historia terminó con un final satisfactorio para todos, ya que pudimos disfrutar de uno de los mejores programas desarrollados hasta ese momento para Nintendo 64.

Y es que cualquier aficionado que haya tenido la fortuna de echar una partida a alguna de las diferentes entregas de Ganbare Goemon para Super Nintendo conocerá sobradamente los motivos del éxito sobre los que se fundamenta la saga, a saber: humor a raudales, gráficos sensacionales y una perfecta mezcla entre las mejores plataformas con ese siempre bien recibido toque de aventuras, capaces de atar al usuario durante horas, días, semanas, …

Mystical Ninja: Starring Goemon, tal como se dio a conocer en Europa, no resulta en absoluto una excepción, y supone además el consabido salto de la franquicia desde las clásicas 2D hasta los impresionantes – para la época – entornos tridimensionales, como tan solo era posible disfrutar por aquel entonces en Nintendo 64.

La programación del juego corrió a cargo de KCE OSAKA, desde donde se puso un especial énfasis en mantener todas las señas de identidad de Goemon anteriores, aunque adaptándolas al riguroso universo de las tres dimensiones.

Tiendas de lo más variopinto, hoteles de mala muerte – o lujosos, dependiendo de la disposición del usuario a invertir en su alojamiento -, personajes secundarios y enemigos fueron dotados de altura, anchura y profundidad, recreando al Japón medieval más divertido y alocado que pueda concebir la imaginación.

Y así, durante el periodo Edo se da a entender que unos simpáticos extraterrestres llegaron a las tierras niponas con la mala intención de convertir a Ooedo en poco menos que una suerte de pista de baile.

Para ello no dudaron en secuestrar a todo infante que se cruzaba en su camino con la firme intención de convertirlos en su cuerpo de baile y su cabecilla destaca, además de por su estrafalaria indumentaria, por confundir de forma reiterada los nombres de los protagonistas Goemon y Ebisumaru.

Si a este detalle le sumamos la aparición de un vidente claramente afeminado que responde al nombre de Plasma, los singulares pasos del rechoncho compañero de aventuras de Goemon, y enfrentamientos a bordo de engendros mecánicos emulando al mismísimo Mazinger Z, el lector puede hacerse una idea aproximada del acentuado humor que destila el cartucho.

Con fuertes componentes de aventura que invitan al diálogo con todos los habitantes que residen en las ciudades, y basando parte de su atractivo en una mecánica de plataformas 3D al más puro estilo de Super Mario 64, Mystical Ninja nos deleita con un apartado gráfico detallista y rebosante de colorido, al que tan solo se le puede reprochar la brusquedad con la que discurren en pantalla determinados escenarios.

Un problema que tristemente no fue subsanado en la versión PAL del programa, aunque al menos es justo agradecer que KONAMI EUROPA se decidiera por no rebajar el número de megas del cartucho para abaratar costes tal como se rumoreó en los inicios de la conversión, eliminando por lo tanto gran parte del juego en su paso al formato europeo.

Basta con decir que el grado de fidelidad con respecto al original llega a tal nivel que incluso se han respetado todas las canciones intrínsecas del juego, con los correspondientes subtítulos.

Un detalle sin duda digno de mención, dado que composiciones tales como la que anuncia la aparición del desproporcionado robot Impact, engalanadas con ese añejo sabor de las series de Mechas propias de los años 70, perderían gran parte de su encanto dobladas al idioma sajón.

Dicho esto, resulta evidente que el sonido fue uno de los apartados que mejor trato recibió por parte de KCE OSAKA, especialmente si nos referimos a la música, pegadiza como pocas y de una calidad muy superior a lo que nos tenía acostumbrados Nintendo 64.

No obstante, el verdadero encanto de Mystical Ninja no hay que buscarlo en sus impresionantes datos técnicos, donde destacan los gráficos y el sonido, sino en su conseguida jugabilidad, que incita en todo momento a descubrir nuevos parajes y enfrentarse a alegres enemigos.

En el título que nos ocupa os aguardan vastas zonas rebosantes de un detalle y colorido que pocas veces se había podido ver en la consola con anterioridad, que van desde la playa a la montaña, pasando por ciudades de todo tipo y pelaje.

Y precisamente por estas ciudades deberéis transitar hasta conseguir reunir a la banda al completo, para posteriormente enfrentarse con garantías a los enemigos más inverosímiles que se os puedan ocurrir.

Viendo el mercado claramente infantil al que iban dirigidos la mayoría de los títulos para Nintendo 64, Mystical Ninja se antoja como un juego de adquisición obligatoria, capaz de dibujar una sonrisa en el rostro del más serio de los usuarios y lo bastante extenso como para satisfacer a los jugadores más experimentados, que por esas fechas esperaban con impaciencia la llegada del consagrado Legend of Zelda: Ocarina of Time.

Por último, tan solo me resta daros un pequeño consejo; si tenéis la fortuna de adquirir una copia del cartucho, pese a que en la caja no viene especificado, probad a conectar el Rumble Pak durante las fases del robot Impact, pues os espera una agradable sorpresa.

RESUMIENDO

El magistral nivel de detalle reinante en todos los escenarios queda ligeramente ensombrecido debido a la brusquedad con que discurren por la pantalla.
Aunque esto resulta una minucia si tenemos en cuenta la sobresaliente animación de los personajes y enemigos finales.

Respecto al apartado sonoro, gran parte de los 128 megas del cartucho original se destinan a las dos sensacionales canciones que dan paso al inicio de la aventura, así como a las fases del robot Impact, y que por fortuna se conservaron integramente con su letra japonesa, eso si, con subtítulos en inglés.
Por si fuera poco, también se mantuvieron las distintas voces del programa en su idioma original, que aunque escuetas, presentaban la misma calidad que el resto del juego.

En cuanto a jugabilidad se refiere, Konami supo combinar con maestría las mejores plataformas con ese toque de aventuras que tanto gusta entre los aficionados, dando forma al más divertido y recomendable título de plataformas para Nintendo 64 que siguió al omnipotente Super Mario 64.
Más de quince horas de adicción así lo confirman.

A destacar la prodigiosa intro y el espectáculo musical final.
En el lado opuesto de la balanza es preciso situar la evidente brusquedad de algunos escenarios.

En síntesis…

Para aquellos aficionados a la saga, que en nuestro país se contaban por miles, la llegada a Europa de este célebre cartucho fue sin duda un sobrado motivo de alegría.

Tras capear el temporal enfrentándose a incomprensibles textos en japonés de tres entregas para Super Nintendo y una para PlayStation, Goemon y sus compañeros de reparto volvieron a hablar en un más que correcto inglés, protagonizando uno de los mejores juegos de Nintendo 64 aparecidos hasta la fecha – tan solo superado quizá por el Super Mario 64, Lylat Wars y Goldeneye en el momento de su comercialización -.

Y es que el título es divertido como pocos, hace gala de un gran sentido del humor, y resulta además lo suficientemente largo y jugable.

Un poco caro para quienes lo adquirieron en el año 1.998 debido a los 128 megas del cartucho, aunque desde luego estos no se arrepentirían de habérselo comprado.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.