NAMCO MUSEUM VOLUMEN 4

La lógica evolución de los juegos de Namco quedó perfectamente reflejada en estos diferentes recopilatorios comercializados bajo el nombre de Namco Museum.

En el compacto que nos ocupa, pese a combinar títulos ya próximos a la década de los noventa con otros clásicos de mediados de los ochenta, se hace notar que durante el tiempo transcurrido alguna cosa ha cambiado.

De modo que en el cuarto volumen podremos disfrutar de obras del calibre de PacLand, un gran juego que no destaca precisamente por sus alardes técnicos.

En el extremo opuesto se encuentra el soberbio Assault, un shootem up engalanado con todo tipo de efectos y rotaciones.

De similar factura resulta Ordyne, otro genial shootem up desarrollado en pleno año 1.988 y que a muchos de los lectores les recordará al clásico imperecedero de Parodius, salvando las lógicas diferencias.

Un trato aparte merecen los otros dos programas que conforman Namco Museum Volumen 4.

El primero que reclama nuestra atención se trata de The Return of Ishtar, un exasperante arcade que tiene su principal lacra en el hecho de obligar al usuario a controlar dos personajes de forma simultánea.

Si bien dista mucho de ser aburrido, tampoco resulta todo lo divertido que cabría esperar.

El segundo de ellos, The Genji & The Heike Clans podría definirse como la versión jugable de la excentricidad en su estado más puro.

Y es que basa su mayor atractivo en distintas fases de plataformas maxi y mini – referido al tamaño de los sprites -, y algunas otras de perspectiva cenital, aunque todas ellas enriquecidas con unos magistrales final bosses.

Resulta evidente que la variedad ha sido la seña de identidad en todas las recopilaciones de Namco Museum, y el cuarto volumen no es una excepción, contando con un surtido de juegos lo sufucientemente atractivo como para colmar los mejores anhelos que todo buen aficionado a los clásicos desearía encontrar.

Huelga decir que esta nueva entrega incorpora algunas novedades dignas de mención con respecto al anterior compacto de la serie, pese a mantener un aspecto de similar factura.

Por lo que en el cuarto título es posible disfrutar de un teatro interactivo en el que a su vez es viable acceder a todo tipo de documentación, que a grandes rasgos se refiere a gráficos y composiciones musicales.

También nos encontramos con una biblioteca en la que cabe la posibilidad de consultar información que concierte a la empresa desarrolladora, si bien para ilustrarse en la historia de cada uno de los juegos seguirá siendo necesario visitar las respectivas habitaciones que contiene el museo.

Dicho esto, procederemos a hacer un breve repaso de los títulos que dan forma al programa.

PACLAND (1.984)

Poco o nada nuevo se puede decir a estas alturas sobre el clásico de las coinop.

Basta con recordar que PacLand cuenta con un centenar de niveles, y si alguno consiguió superar la veintena, ya puede darse por satisfecho.

RETURN OF ISHTAR (1.984)

Con toda probabilidad este es el peor de los juegos disponibles.

Os esperan decenas de mazmorras de las que será necesario escapar, algo que a priori no parece un reto excesivamente complicado, pero que en la práctica se torna en un suplicio continuo.

THE GENGI & THE HEIKE CLANS (1.986)

Un peculiar título para un no menos peculiar juego.

El programa en sí es una rareza – un híbrido entre Rastan Saga y Ghost‘n Goblins -, pero se muestra como un reto realmente divertido a superar.

ORDYNE (1.988)

Shootem up colorista donde los haya.

Existe una tienda en la que es posible comprar items, y cuenta a su favor con efectos de escalado y rotaciones.

ASSAULT (1.988)

Una vez más las rotaciones y el escalado cobran especial protagonismo.

No en vano, SEGA puso de moda estas técnicas con los míticos Out Run y Space Harrier en la década de los ochenta.

De ahí se explica que Namco desarrollara una recreativa concebida para explotar con soltura todas las posibilidades que estos elementos ofrecían.

RESUMIENDO

La fidelidad gráfica respecto a los clásicos se mantiene en su totalidad, aunque este detalle no es especialmente meritorio, pues lo único que cabía hacer era ajustar las paletas de colores.

Algo más complejo resulta emular el sonido de una máquina de los ochenta con un hardware completamente diferente, pero Namco superó el reto con creces.

Y este mismo razonamiento se puede aplicar para los efectos de sonido, en los que es preciso destacar la limpieza de los mismos.

El apartado jugable se ve perjudicado por la escasa fama de que disponen los títulos recopilados, siendo el PacLand y Assault los más conocidos, pudiendo pasar el resto relativamente desapercibidos.

En síntesis…

La emulación, un fenómeno de vital importancia en la actualidad, mantuvo su fiel representación en PlayStation con esta célebre serie de recopilaciones.

Y es que cuando la conversión se evidencia como perfecta, tan solo resta buscar fallos menores en el contenido del recopilatorio.

Pero es preciso reconocer que en este cuarto volumen, pese a no contar con algunos de los juegos más populares en el seno de la compañía, los disponibles si destilan sobrada calidad.

A destacar la emulación de los títulos, que al igual que ya sucedía en las anteriores recopilaciones, resulta perfecta en todo momento.

Sin embargo Namco se merece un pequeño tirón de orejas por haber diezmado los contenidos del museo en comparación con las primeras entregas de la serie.

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