NERVOUS BRICKDOWN

Digámoslo ya y nos evitaremos líos más tarde: los machacaladrillos nos enloquecen.

Son uno de los géneros emblemáticos de los videojuegos, sin equivalente en otras formas de ocio, y a él pertenecen obras maestras como nuestro all-time favourite Arkanoid II: Revenge of Doh.

Tenía lógica que Nintendo DS acabara recibiendo su propia ración de clones del Breakout, y mientras esperábamos el ansiado aterrizaje del próximo Arkanoid – ¡el-man-do! -, Nervous Brickdown fue perfecto para ir abriendo boca.

Este juego de los franceses Arkedo Studios opta por no copiar el Breakout clásico con unos cuantos ladrillos destructibles y una raqueta convencional, sino que presenta varios niveles, cada uno con su estética y mecánica particular.

Así, en Paper hay que esquivar manchas de pintura y derribar dibujos, en Speed la pelota se convierte en un rayo láser y en Retro se combina el ladrillismo con los juegos de plataformas de la vieja escuela.

En algún caso, como el de los atmosféricos niveles Ghost, se puede incluso soplar a la DS para desviar la trayectoria de la bola.

¿El problema?.

Que somos unos abuelos, odiamos los ladrillos que ocupan media pantalla y hubiéramos preferido un sensato y convencional clon con el desarrollo clásico.

Pero como alternativa y para calmar el mono, es un interesante sustituto.

ESA ABSTRACCIÓN DE MODA

En el tan imitado estilo Geometry Wars también se refugia Nervous Brickdown para alguno de sus niveles.

Ladrillos que no son ladrillos, fluorescencias, cosas inexistentes… eh, un momento.

Breakout ya era un poco así…

COLORES PLANOS

Los niveles de ambientación exótica naïf, un clásido de Nintendo DS al que Nervous Brickdown se acoge con gusto.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.