NINTENDO LEISURE SYSTEM

En febrero de 1.973, la gestión del Laser Clay Shooting System, un entretenimiento novedoso y prometedor, le exigía a Nintendo mucho tiempo, dinero y energía.

Con el fin de optimizar la organización y hacer frente a todas las labores de mantenimiento y los pedidos de máquinas, se creó una nueva filial: la Nintendo Leisure System Co., Ltd.

Yamauchi adquirió un gran número de salas y equipó con simuladores a todos sus licenciatarios.

El material era muy costoso – con un precio estimado entre 4 y 4,5 millones de yenes por simulador – pero el entusiasmo generado era tal que las reservas eran numerosas.

Las fábricas encargadas de la producción funcionaban día y noche para responder con rapidez a todos los pedidos, y en sólo unas semanas el Laser Clay se convirtió en un fenómeno popular a la altura de las primeras épocas de los bolos.

Por desgracia, esa situación ideal se transformó, de un día para otro, en una auténtica catástrofe.

El 18 de octubre de 1.973, una terrible noticia puso a todo el mundo en jaque.

Los países árabes aumentaron de forma inesperada y excesiva el precio del petróleo, lo que provocó la denominada “crisis del petróleo de 1.973“.

Los medios de comunicación japoneses presentaban un porvenir oscuro y alarmante: “¡No olvidemos que nuestro país importa más del 98% de su consumo de petróleo!.

En los próximos meses, sin duda, tendremos que enfrentarnos a una profunda crisis económica“.

El gobierno y las empresas niponas estaban en estado de alerta, y todos se preparaban para afrontar tiempos difíciles.

La industria del entretenimiento fue la más afectada, pues los especialistas recomendaban a la población que ahorrase y eliminase cualquier gasto innecesario.

En pocos días, Nintendo recibió una gran cantidad de cartas de sus clientes donde se anulaban los pedidos del Laser Clay, y menos de un año después del inicio de la pasión por el juego y tras haber invertido miles de millones de yenes en la creación, promoción y distribución del simulador, ¡se cancelaron prácticamente todos los pedidos!.

Nintendo, impotente frente a este mazazo, vio como todos sus esfuerzos y sus gigantescas inversiones se reducían a nada.

Las consecuencias fueron terribles.

La nueva filial Nintendo Leisure System se encontraba al borde de la quiebra y la compañía en su conjunto sufría una crisis económica sin precedentes.

Yamauchi, al hablar de este episodio, señalaba: “Podría pensarse que intento no asumir mis responsabilidades pero, en esta jugada, realmente no tuve suerte.

Justo cuando las ventas empezaban a dispararse, ocurrió lo peor que podía pasar.

Sé de buena tinta que, en los pasillos de nuestros bancos, algunos ya nos veían con un pie en la tumba…“.

Los contables de la compañía eran categóricos, la empresa se encontraba en una situación crítica y las previsiones sobre el resultado de explotación de todo el ejercicio debían reducirse a la mitad.

¡Y todo ello únicamente por los malos resultados de los dos últimos meses!.

Nintendo estaba cargada de deudas – evaluadas en 5.000 millones de yenes – y, ante tales estragos, Yamauchi prefirió evitar lo peor y terminar de inmediato con sus actividades de tiro al plato electrónico.

Así lo explicó Yasuhiro Onishi, entonces director de oficina de Nintendo Tokio: “Por extraño que parezca, el presidente no quiso insistir.

Se retiró de ese mercado a una velocidad récord, un poco como los ejércitos de Napoleón tras las terribles derrotas sufridas en invierno cerca de Moscú.

De un día para otro, dejamos de oír hablar de todo el asunto.

Una decisión tan rápida era la prueba clara de que Nintendo dependía de un solo hombre y de que ese hombre tomaba absolutamente todas las decisiones, además de asumir las correspondientes responsabilidades“.

Yamauchi, dicho sea de paso, tardó siete largos años en saldar sus deudas.

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