NINTENDOGS

Para generaciones de jugadores, la palabra “Nintendo” significa “juegos“.

Pero con el añadido de dos letras, la “g” y la “s“, se acuñó una palabra nueva que venía a definir la marca de forma mucho más sencilla: “jugar“.

Aunque Nintendogs no describe tanto un nuevo tipo de juego como un nuevo tipo de animal – dogs significa “perros” en inglés -, convierte la tarea más mundana en una emoción que toca la fibra sensible y transforma el esfuerzo en diversión.

En el fondo, es una lección de cómo transformar en oro las interacciones más básicas.

Las convenciones del juego son sencillas: eliges un tipo de perro y luego lo cuidas.

Sacas a pasear al cachorro, lo alimentas, lo limpias y juegas con él.

Aquí no hay niveles, ni objetivos fijos, ni puntos por logros, y ni siquiera hay algo que podamos llamar “estructura“.

Sólo estáis tú y la sobresaliente simulación de un animal en un juego que demuestra, por encima de cualquier otro, lo que el hardware portátil de Nintendo es capaz de hacer en las manos adecuadas.

Todo depende del tacto o del sonido.

Acaricias al perro, tiras de él durante los paseos y le enseñas trucos hablándole.

Las habituales barreras de cualquier interfaz simplemente se han eliminado, y el resultado es una conexión que depende tanto de tu propio sentido de la corporalidad como de los algoritmos que hay tras el animal que has elegido cuidar.

Tu Nintendog te responde directamente, sin presionar un botón, por lo que casi parece estar vivo.

Para muchos de los jugadores de Nintendogs, la ilusión se hace real.

Parece como si la parte “Ninten” de Nintendogs se haya desvanecido y dejado en sus manos una máquina que, mediante algún tipo de hechizo, contiene nada menos que una mascota que vive y respira.

Es casi tan adictiva y entretenida como una mascota de verdad, aunque afortunadamente, sin sus problemas.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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