NO ME LLEVÉIS DE LA MANO

Hay algo que no soporto de los videojuegos desde hace unos años, que me traten como si fuera tonto.

Los estudios, en su afán por agradar y atraer al gran público, han querido simplificar algunas cosas más de la cuenta.

Así, raro es el juego que no está repleto de tutoriales que nos explican, hasta dos o tres veces, qué podemos hacer, para qué sirve cada botón, cómo podríamos usar determinada habilidad y, en definitiva, qué tenemos que hacer para avanzar, no quedarnos atascados o aprovechar todas las mecánicas.

Algunos pensarán que esto es bueno, que así sacan el máximo partido de los juegos o que así no pierden el tiempo tratando de resolver un puzzle.

Yo, sin embargo, creo que buena parte de todo eso es lo que define a esta industria.

Si nos llevan de la mano, indicándonos en todo momento donde está el siguiente objetivo, dándonos la clave para resolver un puzzle o guiándonos para que no perdamos ni un minuto de nuestro valioso tiempo, están anulando buena parte de lo que significa jugar.

Los ejemplos de este tipo de prácticas son innumerables: las visiones de detective que resaltan todos y cada uno de los objetos con los que podemos interactuar, los secretos y coleccionables señalados en el mapa de Assassin’s Creed, las pistas que resuelven puzzles en Uncharted y un larguísimo etcétera.

Básicamente, podríamos decir que es algo que sucede en la inmensa mayoría de juegos.

Por eso, muchos se extrañan cuando llegan aventuras como Prey, en la que nos indican el lugar al que debemos ir, pero nadie nos explica cómo llegar hasta él o en la que nos ofrecen un amplio abanico de habilidades para que experimentemos por nuestra cuenta qué podemos hacer con cada una de ellas.

Si analizamos algunos de los grandes éxitos de los últimos años, comprobaremos que a muchos nos gusta este estilo menos guiado.

Minecraft es un verdadero sandbox en el que nadie te dice qué puedes o tienes que hacer y Dark Souls te “suelta” en un universo en el que aprendes cómo avanzar a golpe de ensayo y error.

Pero hay muchos ejemplos, como Braid, Journey, Ico, Shadow of the Colossus, Limbo

Sí, muchos son indies y los que más venden son FIFA, CoD y otros del estilo, pero ya es algo.

Descubrir cosas por ti mismo, más allá de un tesoro en una zona secreta de un juego tremendamente guionizado, es la auténtica salsa del videojuego y, desgraciadamente, es algo que estamos perdiendo.

Esa sensación de haber resuelto un puzzle, de haber hallado una mecánica jugable concreta, de experimentar por nosotros mismos y, en definitiva, de JUGAR, con mayúsculas, es lo que siempre me ha fascinado de esta industria.

El resto no es más que relleno.

Porque, si no hay descubrimiento, todas las partidas son iguales, y eso es horrible.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.