NONAMED

De la mano de la inconfundible compañía Dinamic que tantas alegrías les brindó a los usuarios en la década de los ochenta, compitiendo en igualdad de condiciones con otras prestigiosas compañías extranjeras, nos llegó un notable juego de acción y plataformas que respondía al nombre de Nonamed.

El juego fue programado por el mismísimo Ignacio Abril, que no tardó en ganarse el favor del público desarrollando títulos del calibre de Navy Moves.

Para tratarse de un juego localizado en la época de los años ochenta, su argumento es rico en matices y elaborado como pocos.
La historia nos propone asumir el rol de un valeroso hombre que con la firme intención de ser nombrado caballero de su rey, acepta la arriesgada misión de superar una difícil prueba, que consiste en ser encerrado en el castillo sin nombre; lugar en el que deberá luchar por su propia vida en unas mazmorras infectadas de las peores criaturas del averno que haya podido gestar la mente humana, contando con sus propias fuerzas como único medio con el que encontrar la salida que le devuelva su libertad.

Para dificultar un poco más la experiencia, se exigen cumplir determinados objetivos, como satisfacer las peticiones del druida que habita en el temido castillo que con su tremendo poder ha hechizado al resto de aspirantes que han fracasado en su intento, convirtiéndolos en monstruos, de entre los que destaca un temible dragón que se interpondrá entre la tan ansiada salida y el aguerrido caballero, y amenazará en tornar la aventura en el fracaso más absoluto. Por lo que será preciso recurrir a nuestras últimas fuerzas a fin de librar una feroz batalla que decidirá el destino de nuestro héroe, en la que tan solo caben dos posibilidades, alzarse con la gloria mundana y el honor de ser nombrado caballero de su majestad, o bien sucumbir y perecer ante las fauces de un adversario de épicas dimensiones.

Por fortuna, para cumplir con éxito tan arriesgada misión contamos con una gran gama de acciones disponibles, tales como correr, balancearse, trepar, e incluso recurrir a distintos golpes con los que enfrentarnos a nuestros adversarios.
Del mismo modo estas habilidades pueden ser potenciadas, previa localización de la fuente sagrada, que elevará las capacidades del personaje de forma notable, permitiéndole incrementar sus golpes de forma contundente así como su capacidad de salto, y a fe que este es un factor decisivo para afrontar los diferentes peligros con garantías.

Por su parte, los gráficos del juego están bien resueltos y presentan un colorido digno de mención.
La jugabilidad sin embargo no está del todo bien ajustada, pues os costará calcular el momento justo en que asestar el golpe a fin de que vuestros ataques acierten sobre el objetivo en el momento deseado, si bien será cuestión de perder algunas pocas vidas, pues tras las primeras partidas este hecho no os supondrá un mayor problema, ni siquiera dada la gran cantidad de enemigos que acechan en cada una de las fases disponibles.

RESUMIENDO
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Los gráficos son vistosos y agradables, pues cuentan con una gran cantidad de detalles que engalanan cada una de las estancias dignos de mención, más aún si centramos nuestra atención en los diferentes protagonistas que están particularmente bien recreados.
Y es que se nota incluso el mimo que se ha puesto en los enemigos que deambulan por las pantallas.
Dadas las posibilidades de las máquinas de la época, consiguieron un entorno gráfico que no defraudaba en absoluto.

Como viene siendo habitual, el apartado sonoro resulta ser el más flojo de todos.
Salvando algunos efectos que es posible escuchar durante el particular periplo del caballero y algún tema de inicio, poco más podréis escuchar durante la aventura.
En cualquier caso, no resulta este un apartado decisivo, ni mucho menos, pues es en el resto de apartados donde Nonamed brilla con luz propia.

La jugabilidad que atesora el título por su parte es considerablemente buena.
Una vez os hayáis acostumbrado a la lenta respuesta del protagonista cuando trata de golpear, que será tan solo un inconveniente durante las primeras partidas, y a su intrínseca dificultad, que os obliga a enfrentaros a los enemigos de forma constante, el juego se convierte en una delicia que bien merece que le deis una oportunidad, divertido y duradero como pocos.
Si bien es cierto que algunos jugadores experimentados podrán darle fin en relativamente poco tiempo, aunque no es ni mucho menos lo habitual.

En definitiva, Nonamed es un juego notable, con un acabado gráfico destacable y una jugabilidad única e irrepetible, que encantará a algunos y no entusiasmará precisamente a otros, dada su elevada dificultad.
En cualquier caso, si persistís en vuestro empeño no os costará demasiado adaptaros al sistema de control, que una vez dominado torna el título en un deleite que bien merece ser disfrutado solo o en compañía.
Si os atraen los buenos juegos de plataformas salpicados con tintes de acción, y de una dificultad considerable, Nonamed puede ser el programa que llevabais esperando desde hace mucho tiempo.
Un título que encantará a todos cuantos hayan sido partícipes de la época dorada del software español.
Un último apunte, y es que la ilustración de la portada corre, una vez más, a cargo del inigualable genio Alfonso Azpiri.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.