PHANTASY STAR

Cuando en el año 1.986 SEGA puso a la venta la Master System en el territorio norteamericano, el mercado ya se encontraba sometido bajo la influencia de Nintendo.

Tratando de ampliar su negocio, la estrategia comercial de la compañía nipona pasó por el desarrollo del soberbio Phantasy Star, un título pionero en su género en occidente, y uno de los mejores cartuchos disponibles para la célebre consola de 8 bits por añadidura.

Apenas un año bastó para engendrar una aventura de un apartado técnico simplemente excepcional, siguiendo las pautas de los RPG‘s tradicionales, pero innovando a la vez.

De modo que las fases de exploración tienen lugar mediante la concurrida perspectiva isométrica, y las correspondientes batallas respetan el clásico esquema por turnos en una espectacular vista en primera persona.

Hasta este punto nada realmente original no obstante.

Sin embargo la sorpresa era mayúscula al internarse en las peligrosas mazmorras en las que transcurría la acción, donde la perspectiva se mantenía en primera persona dando paso a una serie de estancias tridimensionales pobladas por amenazantes enemigos, sospechosos recovecos y numerosos tesoros a la espera de ser descubiertos.

Basta con decir que la calidad gráfica de la que hacía gala Phantasy Star era inusitada, por lo que el equipo encargado su programación se vio obligado a servirse de un cartucho de memoria hasta cuatro veces mayor que en el resto de juegos disponibles, y que incluía además una batería que permitía grabar un total de cinco partidas diferentes.

En vista de semejantes alicientes, estaba claro que Phantasy Star no estaba destinado a ser un RPG corriente.

Aunque es preciso destacar que todo este derroche de medios repercutió encarecidamente sobre su precio, convirtiendo al laureado cartucho en uno de los más costosos del año 1.987, pues llegó a superar la nada despreciable cifra de los 80 dólares; algo caro si tenemos en consideración que el importe de la consola oscilaba los 200 dólares.

Sea como fuere, sus muchísimas virtudes justificaban sobradamente su elevado valor de adquisición.

Sirvan a modo de ejemplo el sobresaliente apartado gráfico y una gran variedad de composiciones musicales cuya calidad superaba con holgura a la media, amén de un desarrollo digno de toda loa y alabanza en el que incluso era posible recurrir a distintos medios de transporte para desplazarse entre planetas, deleitarse conversando con monstruos que hacían gala de una inteligencia poco común y ese justo toque de fantasía épica que llegó a convertir a Phantasy Star en una obra de culto imperecedera.

El argumento que sirve para dar paso a tamaña obra maestra de la programación tiene lugar en el distante sistema solar de Algol, compuesto a su vez por tres planetas bien diferenciados entre sí, sean Motavia, el más desértico de todos; Palma, de abundante flora y finalmente Dezoris, cuyos páramos helados se extienden hasta donde alcanza la vista.

Dominado con mano de hierro por el tirano Lassic, otrora un bondadoso rey, Algol está experimentando centenares de revueltas crecientes a lo largo de todo el sistema.

Precisamente durante uno de estos alzamientos Nero, uno de los líderes de la resistencia para más señas, es cruelmente asesinado por los soldados fieles al dictatorial rey, cuyo nuevo mandato obliga a sus súbditos a someterse a una nueva religión con la que pretende imponerse en todo el sistema.

Por fortuna la muerte del valeroso Nero no resulta en vano, pues su querida hermana Alis retoma su cometido y busca venganza.

Por ese mismo motivo se verá obligada a internarse en la sinuosa geografía interplanetaria de Algol, a fin de encontrar un equipo que se sume a su causa y le brinde su apoyo en las múltiples luchas que aguardan.

Huelga decir que Alis es, junto con Samus Aran, una de las primeras heroínas que protagonizaron un videojuego; si bien para la ocasión este detalle no se ocultó bajo la atenta mirada pública, como si ocurrió con el Metroid original, en el que durante mucho tiempo los usuarios pensaron en realidad que manejaban a un fornido varón.

Por último y a modo de curiosidad, existen versiones realizadas por aficionados en las que se ha mejorado la traducción al inglés de aquel largamente recordado cartucho, aunque tristemente no es posible decir lo mismo refiriéndonos a nuestra lengua.

En cualquier caso el idioma es una lacra con la que los aficionados a los RPG estamos acostumbrados a lidiar desde hace cuantiosos años, y el título que nos ocupa bien se merece una oportunidad pese a esta dificultad añadida, más aún si os contáis entre ese selecto grupo que le profesa un amor incondicional a los clásicos.

En tal caso, este juego se antoja como una referencia ineludible que también podréis disfrutar desde el siguiente enlace.

Y conste que no es una mera afirmación gratuita.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.