PINBALLS EN CLARA DECADENCIA

Pinball 2D Pixel Art Xtreme Retro Arcade

La bolita plateada pierde lustre.

 

Xtreme Retro visita los salones recreativos para comprobar si el pinball está a punto de desaparecer.

 

El pinball, o juego del millón, tiene una larga y gloriosa historia a sus espaldas.

Lo que ya no está claro es si, además de un magnífico pasado, la bolita saltarina tiene algo de presente y no digamos futuro.

Las nuevas generaciones parecen darle la espalda, y va camino de convertirse en reducto de los que piensan que ya no se hacen juegos como los de antes.

Hace casi dos décadas resultaba evidente que el viejo negocio del pinball estaba en crisis, pero los propietarios de salones recreativos reaccionaron con una alarmante falta de cintura.

El pinball hay años que funciona bien y otros que no“, decían.

Y es que todavía hay gente que no cree en el progreso, y piensa que todas las modas son cíclicas.

Así que cuando la máquina del millón empezó a perder el favor de los usuarios, muchos se consolaron pensando que sólo era cuestión de tiempo, pues alguna novedad tecnológica pondría, otra vez, la vieja noria en marcha.

Y el caso es que alguien lo hizo.

En los albores del año 2.000, la compañía WMS Industries, propietaria de Midway, presentó en sociedad un nuevo sistema llamado Pinball 2000.

Para que os hagáis una idea aproximada, era algo así como pasar del Neanderthal al Cromagnon.

Las nuevas mesas de juego utilizaban una cámara de vídeo y un sistema de espejos que generaba hologramas, con los que el jugador interactuaba mediante la bolita de marras.

¿Le diste a la nave espacial?, pues patapúm, explosión de alucine y 25.000 puntos.

Pero lo más importante es que dicho sistema era modular; es decir, no era necesario comprar el armatoste completo, sino que bastaba con adquirir el software e instalarlo.

La teoría era convincente, pero la triste realidad es que WMS sólo editó un par de títulos – Revenge for Mars y Star Wars – y luego canceló el proyecto.

¿El motivo?, no estaban ganando dinero.

El juego fracasó con estrépito en Europa, porque a los aficionados no les convencía y, además, la licencia Star Wars era tan cara que obligó a la compañía a comercializar el software a precio de oro.

Sólo tuvimos un trimestre bueno“, explicó Kevin Werner, jefe de operaciones de WMS.

Llegó un momento en que ya no podíamos permitirnos más pedidos mientras el sistema acababa de consolidarse“.

Lógico.

Las empresas siguen criterios contables porque tienen la responsabilidad de repartir dividendos entre sus accionistas.

WMS había invertido 13 millones de dólares en una innovación tecnológica interesante, pero no pudo granjearse una cómoda posición en el mercado durante los plazos previstos, arriesgándose a perder mucho más dinero.

Pero existe otra forma de enfocar el problema: WMS había vendido un software modular caro a una serie de distribuidores que esperaban recuperar la inversión comprando después, a buen precio, juegos nuevos que utilizarían el mismo hardware.

Y esos juegos nunca llegaron a editarse.

Más preocupante aún, WMS había encargado dos títulos inéditos – uno de ellos, Wizard Blocks, diseñado por Pat Lawlor, el mago del pinball – que tampco vieron la luz.

Según Roger Sharpe, director de licencias de Midway por aquel entonces, “ambos proyectos fueron abandonados en la primera infancia, aún no habían llegado a la guardería“.

¿Cómo ha llegado el pinball a esta triste situación?.

A principios de los noventa también parecía que atravesaba un mal momento – con el agravante de que muchas más compañías estaban produciendo juegos – pero el sector recibió un espaldarazo gracias a la edición del fabuloso Addams Family.

Este título reescribió de golpe la historia de la bolita plateada gracias a sus mejoras técnicas y su imaginativo sistema de funcionamiento.

De hecho, era tan bueno que siguió exhibiéndose en ferias comerciales hasta tres años después de su lanzamiento.

El éxito de Addams Family volvió a poner de moda el pinball y despertó en la industria un hambre renovada por juegos similares.

Los diseñadores entraron en una frenética carrera por desarrollar novedades técnicas.

Inicialmente, esto disparó las ventas y la calidad de los juegos, pero pronto se hizo evidente que las compañías de diseño estaban sacando las cosas de quicio.

Los procesos de desarrollo se encarecieron muchísimo y las máquinas cada vez se estropeaban con mayor facilidad.

La marea empezó a bajar, y los editores se encontraron con un producto caro, de una popularidad dudosa y forzado a competir con los cada vez más exitosos sistemas domésticos.

Basta con decir que, en el año 2.000, sólo una compañía no había tirado la toalla, SPI – antes Sega Pinball Inc. – cuyo principal responsable era Gary Sternm, el hombre al que debemos uno de los últimos pinballs de éxito, South Park.

A modo de curiosidad, su padre fue propietario de WMS entre 1.947 y 1.964.

Hacemos todo lo posible para que el pinball no desaparezca“, explicaba Sternm, “pero dependemos de la respuesta del público, en caso contrario no podremos seguir invirtiendo, investigando y desarrollando por mucho tiempo; creo que en estos momentos SPI es la única esperanza del pinball“.

Aunque, en realidad, existía otra esperanza latente.

La empresa alemana Nova, que ya invirtió en su día en el fallido proyecto Pinball 2000, flirteó con la idea de comprar los derechos de utilización del sistema WMS.

El problema era que no disponían del personal adecuado, lo que equivaldría, salvando las lógicas diferencias, a comprar un cohete sin tener a los científicos.

En cualquier caso, la bolita plateada aún no ha perdido todo su atractivo, como demuestran los recientes y reiterados torneos en nuestro país; aunque si nadie lo remedia, podríamos estar ante un caso claro de GAME OVER.

HISTORIA RECIENTE DEL PINBALL

Los últimos años de este antiguo juego han sido tan tumultosos como, en general, decepcionantes.

ADDAMS FAMILY

Creado hace lustros, este juego destaca por su inusual longevidad.

Estamos hablando de una mesa de pinball que, bien entrado el año 2.000, todavía continuaba a la venta, y a la que todo el mundo reconoce su condición de clásica.

Tres años después de salir al mercado, seguía siendo número uno en los Estados Unidos.

Basta con que echéis una partida para entender por qué.

TWILIGHT ZONE

El primer indicio de que los diseñadores se estaban pasando de listos.

Gran licencia y amplia variedad de opciones.

El problema radicaba en su inusitada dificultad, y eso según los expertos en la materia.

POPEYE

Otro juego con plaza asegurada en la galería de los horrores.

Feo, incomprensible, caro y deprimente.

Y en cuanto a Popeye, ¿a quién demonios le importa?.

SOUTH PARK

Cuando más depresivo se estaba poniendo el panorama y más compañías se bajaban del carro, SPI editó el mejor pinball de los últimos años.

Divertido y encantador, este juego demuestra lo lejos que puede llevarte un chiste sencillo pero bueno y bien contado.

REVENGE FROM MARS

El primer título basado en el sistema Pinball 2000 fue mejor recibido por los distribuidores que por el humilde jugador de a pie.

¿Tal vez porque podrían haber buscado un tema más atractivo para introducir una innovación tecnológica?.

Seguro que sí.

Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.