PIRATAS EN LOS VIDEOJUEGOS

Pirate Woman Xtreme Retro Pixel Art

En los últimos tiempos, con tanta película de alto presupuesto, las palabras pirata, bucanero, filibustero y corsario han salido mucho a relucir en las revistas de videojuegos, páginas web, y sitios por el estilo.

No siempre con propiedad, creo.

Se observa cierta confusión de ideas y conceptos, comprensible en cualquier autor de un blog, pero no en las redacciones, donde hay jefes de sección, redactores jefes y gente que se supone, aunque sólo sea por edad, vocación y oficio, dedica tiempo a leer, o ha leído.

O al menos es capaz de recorrer los escasos metros que separan su mesa de trabajo del estante donde están los libros de consulta, y en el peor de los casos, recurrir a las bondades de internet y al diccionario de la Real Academia Española.

Pirata, comprobarán si lo hacen – dejando las mitificaciones románticas aparte -, es un hijo de mala madre a secas; quien se dedica al abordaje de barcos para robar, sin otro móvil que enriquecerse con el producto del robo.

Desde la remota antiguedad a nuestros días, esta actividad va acompañada de otros desmanes que suelen incluir el asesinato, la violación, la tortura de prisioneros y la exigencia de rescates.

Por eso al pirata se le consideró siempre la escoria de los mares, y el más bajo escalón de la escala moral.

Así, en otros tiempos de menos matices que los actuales, el que caía en manos de la Justicia terminaba en la horca.

Pirate Parrot Treasure Xtreme Retro Pixel Art

Filibustero y bucanero son variantes de pirata caribeño en tiempos de la dominación española.

Especializaciones regionales, para que nos entendamos.

Los primeros eran ladrones y asesinos a secas, sin otra filiación que dedicarse a tales menesteres bajo un nombre que se supone derivado de la antigua palabra freebooter, que significa, poco más o menos, merodeador.

Los bucaneros por su parte tenían origen francés.

A grandes rasgos, eran colonos asentados en el Caribe que ahumaban la carne en lugares llamados boucans, y que acabaron dedicándose al más rentable negocio del saqueo y el degüello marítimo.

Ellos convirtieron en nido de piratas la isla de Tortuga y luego Jamaica, bajo la habitual protección inglesa, siempre cínica e interesada a la hora de saquear los intereses españoles en América, hasta que los chicos malos empezaron a saquear también a los suyos.

Entonces todo fueron tratados internacionales auspiciados por Londres, campañas de piratas y patíbulos bien provistos, por cortesía de Su Majestad.

Lo de siempre, para qué vamos a negarlo.

Corsario, en cambio, es un título más digno, dentro de lo que cabe.

Y complejo.

De una parte, se aplica a cualquier nave que en tiempo de guerra combata el tráfico mercante enemigo.

Pero éstas son variantes modernas.

Otra cosa bien distinta fueron los corsarios clásicos: barcos armados y tripulados por particulares que, también en tiempos de guerra, estaban autorizados por su Gobierno, con arreglo a estrictas ordenanzas, para atacar y apresar a naves enemigas, generalmente mercantes, y también para combatir a las embarcaciones piratas.

Eran los corsarios, por tanto, auxiliares civiles de las marinas de guerra; y lo hacían por dinero, a cambio del beneficio obtenido por las embarcaciones apresadas y sus cargamentos.

Para esta actividad era necesaria la patente de corso, que sólo autorizaba a presas de países con los que la autoridad que expedía el documento se encontrase enfrentada, o de barcos fuera de la ley internacional.

Expresión ésta, que ha terminado significando, en uso coloquial, la libertad de que, por diversos motivos, goza un particular para actuar al margen de las normas establecidas.

En ese contexto, llamar corsarios a los piratas no sólo equivale a una inexactitud técnica, sino a un error moral.

Supone dignificarlos con un título impropio, elevándolos de simples saqueadores exentos de reglas a una categoría casi respetable.

Así que conviene puntualizar: los corsarios, como Dios manda, podían llegar a codearse con algunos héroes gracias a sus gestas.

Lo otro era gentuza de mar, ladrones y asesinos.

En definitiva, piratas.

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