PLANETFALL

Cuando Planetfall salió al mercado, muchos jugadores se quedaron sorprendidos al estar emocionalmente afectados por la forma de vida artificial de una ficción interactiva, de la que sólo tenían información por el texto de la pantalla.

Floyd era un personaje sin jugador que acompañaba al protagonista, pero se cuidaba a sí mismo.

Steve Meretzky creó así un hito de los videojuegos y se convirtió en una leyenda con su primera obra para Infocom.

Por descontado, el resto del juego también es bueno.

Se trata de una historia de ciencia ficción, con un hilarante sentido del humor que evidencia su deuda con Douglas Adams¡no te olvides de coger la toalla! -, pero también describe hasta el más mínimo detalle una civilización al borde de la destrucción final.

El jugador desempeña el papel de arqueólogo y, en última instancia, de salvador, que recorre los edificios y los laboratorios para deducir la función de cada artefacto que encuentra, a la vez que traduce la cómica escritura de jeringonza que ha dejado una civilización desaparecida.

El juego tiene un límite de tiempo desde las primeras escenas, cuando el usuario dispone de un número concreto de movimientos para huir de una nave que se va a pique y hacer un aterrizaje forzoso en el planeta.

Si pasas demasiado rato allí, puede que no llegues ni a empezar la búsqueda.

La ventaja del título es que era accesible para quienes nunca antes habían disfrutado con los videojuegos, y exponía problemas claros y lógicos que eran una introducción fácil para las aventuras conversacionales.

También es una de las creaciones más queridas de la empresa, y proporcionó a Meretzky la fama inmediata de humorista y narrador… aunque el personaje que realmente se hizo famoso fue Floyd, uno de los primeros héroes del videojuego que transmitía algo más que un simple nombre.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.