POKÉMON MINI

Tras la comercialización de dos podómetros digitales basados en el singular universo de Pokémon, Nintendo decidió probar suerte con el lanzamiento de un diminuto soporte, basado exclusivamente en estos célebres personajes, allá por los albores del año 2.000.

La consola en cuestión, que a duras penas alcanzaba los diez centímetros de longitud, resultaba un híbrido entre una Game Boy  y las otrora populares mascotas virtuales, en pleno auge debido al creciente fenómeno de los Tamagochi.

Además de los consabidos botones, cabía la posibilidad de controlar dicha portátil agitándola, o bien inclinándola.

Pese a sus virtudes, el escaso catálogo inicial, compuesto por apenas dos discretos minijuegos de habilidad - que responden a los sonoros nombres de Pokémon Pinball y Pokémon Puzzle -, adolecía de una relación calidad-precio ciertamente mejorable.

De modo que era factible adquirirlos por un importe aproximado de doce euros, aunque tristemente su diversión no duraba muchos más minutos.

Por fortuna siempre cabía la posibilidad alargar la vida útil de estos cartuchos, pues permitían la agradecida opción de jugar a dobles gracias al puerto de inflarrojos que se encontraba instalado en el frontal de la máquina.

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About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.