POWER STONE 2

Una de las razones por la que los jugadores encallecidos lamentaron la pérdida de Dreamcast, fue que ello significó el ocaso de la cultura arcade.

Compartiendo el hardware NAOMI de sus últimos juegos de máquina recreativa, la consola de SEGA abría esperanzas de que no todo iba a cambiar para peor, y que los principios de diversión rápida y gráficos luminosos y atractivos no acabarían hundidos en el fango gris de los juegos de guerra realistas.

Por muy sobrias y pretenciosas que se volvieran las cosas, siempre habría un lugar para Power Stone, ¿no?.

Craso error.

Aunque los pronósticos sobre el fin de la diversión habían resultado exagerados, Power Stone representaba un placer perdido: un juego diseñado con todo el carácter y el cuidado de un auténtico título Triple-A.

Un juego en el que simplemente tienes que matar a tus amigos con armas de juguete en parques recreativos, y que tiempo después se comercializó para PSP con un port largamente olvidado.

Pues bien, mediante una suave transición de la máquina recreativa al salón de casa, Power Stone 2 es un fantástico multijugador, que permite hasta cuatro usuarios en lugar de los dos anteriores.

Se puede escoger entre Edward Fokker – boxeador y piloto de combate – y Rouge – tragafuegos y adivina -, por citar algunos personajes de sobrado carisma, y entre modos de combate tradicionales; aunque es más divertido utilizar el entorno, los objetos recolectables y las piedras de energía.

Uno de los diez niveles incluye una aeronave que se desintegra lentamente mientras navega entre las nubes.

Cuando la última de sus plataformas y torretas se desvanece, la lucha continúa en caída libre, y los jugadores se enzarzan en ataques masivos.

Todo concluye en un templo con diferentes niveles y un tanque autorregenerable.

Artificioso si se quiere, pero de gran calibre.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.