PRINCE OF PERSIA 3D

Con frecuencia la historia tienden a escribirla los vencedores, y por eso las generaciones actuales a duras penas recuerdan que Resident Evil, además de un juego sobresaliente, resultó un calco casi exacto del no menos sorprendente Alone in the Dark, otro título que permanece olvidado en la memoria colectiva de un gran número de usuarios.

Del mismo modo tendemos a pasar por alto que aquel mítico Tomb Raider, un programa soberbio dicho sea de paso, le debe no poca parte de su gloria al entrañable Prince of Persia, una de las aventuras en 2D que marcó a los aficionados de toda una generación.

Para ser francos, la intrépida heroína Lara Croft fue desarrollada mediante un acabado en 3D realista cargado de unos entornos tan opresores como atractivos, pero otros elementos tan comunes como los suelos que ceden bajo los pies, trampas mortales de necesidad, saltos casi imposibles, o esa impotencia que se sucede al encontrarse colgando de un abismo al tiempo que el personaje central se precipita contra la pared de turno, ya estaba presente en la loable creación de Jordan Mechner.

Una vez hecha esta aclaración, es preciso destacar que resulta cuanto menos sorprendente que el propio Mechner tardase tanto tiempo en participar de forma activa en la gestación de una entrega en plenas 3D, si bien su cometido aquí se limitó a la calidad de consejero.

Esta nueva versión de las aventuras – y desventuras – del famoso príncipe, desarrollada por Red Oro Entertainment y bautizada como Arabian Nights en su paso por Dreamcast, nos vuelve a presentar a un sufrido protagonista condenado a permanecer en prisión por un crimen del que, como cabía esperar, es del todo inocente.

De este modo el primer cometido del usuario consistirá en hallar el paradero de la piedra oculta que abrirá una sospechosa compuerta para brindarle una esperanzadora alternativa de libertad.

Y así durante un total de quince extensos niveles en los que deberá abrirse paso al tiempo que salta grandes distancias, supera abismos, pisa los mecanismos adecuados para manipular las compuertas correctas, sortea lanzas que aparecen de los suelos, se enfrenta a los secuaces del malvado Visir y en términos generales vence todo tipo de dificultades.

Huelga decir que todos estos elementos les resultarán de sobra conocidos a los seguidores de la entrega original – e incluso de Tomb Raider, atendiendo a la edad de los jugadores -, pero sin que se advierta en ellos una intención de plagio de la creación más clásica.

Bien podría pensarse que Prince of Persia 3D es un juego de corte moderno que bebe de sus propias fuentes, donde los niveles lucen un diseño más que aceptable y tanto las localizaciones como determinados efectos de luz consiguen sorprender con holgura.

Mención especial para la animación del protagonista, que seguía la estela de la pionera – por aquel entonces – denominada perspectiva de rotación que tan buenos resultados dio con la entrega original.

Como en tantos juegos de similar factura la idea principal no consiste en combatir, sino en esquivar toda suerte de peligros de diversa índole.

No obstante en ocasiones si será preciso enzarzarse en una contienda, y es aquí donde las armas cobrarán un especial protagonismo, en el que las mutilaciones y decapitaciones están a la orden del día.

Para ello será posible recurrir a un equipamiento tan dispar como espadas, arcos, dagas, cimitarras, varas – menos sofisticadas pero igualmente contundentes – y un largo etcétera.

Del mismo modo que ya sucedía con su antecesor, la dificultad de la que hace gala este Prince of persia 3D pondrá a prueba los nervios de más de uno, pudiendo considerarse como una aventura difícil de completar.

Y es que pese a que los puntos de guardado están bien repartidos a través de las numerosas estancias, nunca resultó una tarea asequible adentrarse presto en una habitación aparentemente desocupada al tiempo que irrumpen en escena obstinados guardias con intenciones poco amistosas, y se salva la vida atravesando mortíferas lanzas y hojas afiladas que permanecen ocultas en suelos y paredes.

Por lo que de entrada el juego parece un tanto injusto, pues tiende a penalizar el avance con cruentas muertes, pero después de haber adquirido cierta práctica el usuario se desplazará ágilmente en perfecta sintonía y harmonía con las señales de aviso que se camuflan en el escenario, tales como manchas de sangre u objetos ciertamente sospechosos.

En definitiva, a grandes rasgos lo que os depara este Prince of Persia 3D serán diferentes puzzles, las siempre necesarias dosis de acción, y todo ello disimulado bajo una aventura con tintes épicos.

Sin olvidar las consabidas criptas iluminadas tan solo por la tenue luz de esperanzadoras antorchas, muy en la línea de Tomb Raider, aunque carente de muchos de los componentes que podrían haber derivado en un título imprescindible, comenzando por la popular señorita Croft.

Con todo, no puede negarse que Prince of Persia fue una de las fuentes que sirvieron de inspiración a los creadores de Tomb Raider.

A destacar su notable banda sonora y su acabado gráfico, más que aceptable.

Por contra el nivel de dificultad puede tornarse exasperante por momentos, en parte debido a la gran cantidad de trampas intermedias existentes, sin olvidar que cuando se puso a la venta, allá por el año 1.999, precisaba de un hardware de lujo en su versión de PC para ejecutarlo con plenas garantías.

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