R4: RIDGE RACER TYPE 4

Si la serie Ridge Racer puede ser criticada por tener un enfoque excesivamente rígido en cuanto al manejo y la mecánica del juego, también debe reconocerse que los principios fundamentales de dicho enfoque aportan al usuario una experiencia única.

R4: Ridge Racer Type 4 sigue esa misma estela.

El título es una buena introducción al linaje Ridge Racer porque, si bien se ajusta a la pasión de Namco por el orden y el control, sabe integrar sus elementos de forma completamente armoniosa.

Desde el punto de vista técnico, los gráficos son de lo mejor que nos brindó el sistema – su característica imagen de sombreado Gouraud y su delicada iluminación continúan impresionando, aunque la oscura ambientación se contradice algo con la típica estética de Ridge Racer -, con ocho circuitos diseñados para incluir tantos polígonos como sea posible.

También es de destacar el modo principal del juego, que estructura las carreras como una serie de rondas, mientras que el modelo para el manejo ofrece una alternativa al característico y obsesivo enfoque de animación power-slide, habitual en la saga.

Visto con la distancia que proporcionan el tiempo y la experiencia, el manejo parece requerir un mínimo de práctica, pero su profundidad y la posibilidad de cierta predicción se hallan ausentes en las primeras entregas de Ridge Racer.

Lo más consistente de la serie es su excepcional estilo y la presentación.

Hay ocho emocionantes circuitos, y los trescientos vehículos que pueden desbloquearse son indudable exceso de la compañía; R4: Ridge Racer Type 4 puede volver al garaje de lo seguro de haber proporcionada la emoción esperada y la sensación de tener entre manos un arcade con un verdadero estallido de velocidad.

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