RAIDEN

Los arcades de disparos siempre han tenido un problema de identidad.

En un género en que, normalmente, los argumentos suelen hablar sobre la lucha de la última nave contra una flota invasora, es difícil distinguirlos por algo más que no sea su mecánica.

Quizá por ello, los últimos representantes del género con desplazamiento vertical plantean pruebas cada vez más extremas en un infierno de balas.

Raiden, producido en 1.990 por Seibu Kaihatsu, un desarrollador japonés conocido tan sólo por esta serie, tampoco se distingue por tener un argumento muy elaborado.

Además, sus gráficos no tienen nada de extraordinario.

En definitiva, apenas se diferencia de cualquier otra coin-op devoradora de monedas que había en las salas recreativas de principios de los años noventa.

Sin embargo, Raiden ofrece mucho a los aficionados que quieran prestarle atención.

No tendrán nunca la necesidad de llenar la pantalla de balas, y supone poco menos que un placer orgásmico para los que pretenden conseguir máximas puntuaciones, porque no se fundamenta en la mecánica compleja que adoptaron muchos de los pegatiros que aparecieron después.

De entrada, no hay que pasar rozando las balas, ni dominar al dedillo las combinaciones.

En vez de esto, lo único que Raiden pide es que se juegue bien y de forma inteligente, con puntos de bonificación que proporcionan las medallas ocultas, e intentando no utilizar las bombas.

Cualquier riesgo que deba correr el jugador tiene una amplia recompensa y, aunque existe un número reducido de poderes extra, en forma de armas, son de las mejores que hay en la historia del género.

Quizá Raiden no se distingue por sus gráficos, su argumento o su mecánica en la larga lista de shoot’em ups, pero su diseño es una obra maestra; una experiencia agradable y equilibrada para el jugador con criterio.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.