RAMPART

“¡Preparados, apunten, fuego!”.

Estas tres palabras, comunes en tantos videojuegos, al ser emitidas por un sample de voz en Rampart antes de la batalla, logran que casi puedas sentir el olor de pólvora en tu nariz.

Este es un juego basado en el consabido método de disparar a objetos con balas de cañón.

Sin embargo, no se recuerda a Rampart por su puesta en escena, sino por ser una fusión entre el Tetris y un juego bélico de estrategia.

En el modo para un solo jugador, empiezas tomando un castillo y colocando los cañones al lado.

Luego el juego avanza a su fase de ataque y mueves tus puntos de mira entre los barcos que se acercan, intentando bombardearles lo suficiente para que no lleguen a la orilla.

Mientras tanto, contraatacan y hacen agujeros en los muros de tus almenas, y sólo cuando se ha acabado la batalla te das cuenta de cuánto trabajo hay por hacer.

Es entonces cuando entra en juego el elemento Tetris, porque te dan una serie de bloques aleatorios con diferentes formas y tamaños, con los que arreglar tus dominios e incluso mejorarlos con más castillos y así tener más presencia en la zona de batalla; pero sólo te serán útiles si eres lo bastante rápido, porque más castillos significan más cañones que controlar.

Dicho lo cual, Rampart es un juego en el que hay que hacer malabarismos.

¿Te centras en apuntalar lo que tienes, para consolidar tu posición o, por el contrario, prefieres abarcar más territorio corriendo el riesgo de no completar una muralla alrededor de tu posición y, por lo tanto, perderla?.

Aunque ofrece mucha diversión para un jugador, llega a su máxima expresión cuando intervienen varios – hasta tres -, convirtiéndolo en un título de estrategia único y realmente adictivo.

Y a pesar de que se han realizado múltiples versiones domésticas, el original con trackball sigue siendo el definitivo.

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