RAYMAN EN LOS 16 BITS DE NINTENDO

A día de hoy son muchas las incógnitas que se ciernen sobre este otrora prometedor cartucho que debería haber sido comercializado en la largamente recordada Super Nintendo, popularmente conocida como “el cerebro de la bestia“.

A tenor de las poquísimas imagenes que han trascendido, es sabido que mantenía intacto ese espíritu que caracterizó a las entregas desarrolladas bajo el soporte del CDRom y que cosecharon grandes éxitos entre los usuarios de Saturn, PlayStation y la maltrecha Jaguar.

Es decir, que el denominador común entre ambas versiones hay que buscarlo en un desarrollo basado en las clásicas plataformas y un apartado gráfico sobresaliente y rebosante de colorido, sin descuidar el detallado aspecto del héroe principal que, como los lectores ya habrán adivinado a estas alturas, no es otro que el célebre Rayman.

No obstante, en esta primera e inconclusa aventura llama poderosamente la atención un depurado modo para dos jugadores simultáneos que bien podría haber catapultado al programa hacia el olimpo de la diversión, en una época en la que los títulos de plataformas estaban en auge y los alegres y desenfadados protagonistas se ganaron el favor incondicional de una gran multitud de aficionados al género.

Huelga decir que en vista del lanzamiento del compacto original, allá por el año 1.995, esta versión debería haber visto la luz al menos un año antes, muy probablemente en los albores de la década, por lo que no es aventurado pensar que el equipo encargado de su programación decidió prolongar su desarrollo para servirse así de las bondades que brindaba el nuevo formato del CDRom, e irrumpir con fuerza en la nueva generación de consolas, que por aquel entonces venía marcada por los 32 bits.

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