REPORTAJE ESPECIAL ALONE IN THE DARK, PARTE 6

Tal como decíamos en el anterior capítulo de este extenso reportaje, allá por el año 2.001 la franquicia dio una nueva vuelta de tuerca en un intento desesperado por recuperar el espíritu del primer juego.

Pese a que esta declaración de intenciones resulta evidente, dicha entrega no pretende disimular su aproximación a la galardonada saga Resident Evil; sin olvidar que se distancia significativamente de la continuidad del resto de episodios, modernizando por completo la serie.


Basta con decir que su ambientación la sitúa en una época mucho más reciente, además de presentar a un Edward Carnby rejuvenecido y corpulento que poco o nada se asemeja al original.

Felizmente, no sólo se ha recuperado al intrépido protagonista inicial, sino que vuelve a hacer acto de presencia una inquietante mansión a la espera de ser visitada.

De modo que ambos héroes quedan confinados en distintos puntos de la lúgubre Shadow Island, donde deberán resolver el enigma que concierne a la familia Morton y su funesta residencia.

Con todo, Alone in the Dark: the New Nightmare muestra en escena una serie de elementos que repercuten muy favorablemente sobre su acabado final, siendo el principal de ellos el uso de la luz, pudiendo ambos personajes servirse de sus respectivas linternas para resaltar diferentes objetos y, muy especialmente, para protegerse de algunos amenazadores enemigos.

Los decrépitos adversarios también merecen un trato detallado, pues se distancian tajantemente de aquellos seres místicos y ancestrales para verse convertidos en una suerte de reptiles más propios de las películas de ciencia ficción.

Ocasionalmente se percibe esa agradable sensación que tan bien le sabe imprimir Lovecraft a sus obras, y es en esos precisos momentos cuando se hace notar la intención de resaltar los mejores valores que han acompañado a la longeva serie desde sus inicios, donde siempre han destacado unos personajes tridimensionales sobre fondos estáticos – terroríficamente hermosos, dicho sea de paso -.

Pese a ello, la influencia de Resident Evil pesa demasiado, tal como se puede apreciar en la estética y desarrollo, e incluso en el sistema de guardado.

Y de esta forma concluye un circulo en perfecta armonía.

Apenas seis años después vería la luz el polémico Alone in the Dark: Inferno, ambientado en Central Park y marcando un definitivo cambio en la añeja franquicia, tratando en vano de revitalizarla mediante la explotación de nuevos caminos.

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