REPORTAJE ESPECIAL CASTLEVANIA PARTE 1

Desde tiempos inmemoriales Drácula ha fracasado de forma reiterada en su empeño por someter a la humanidad con su inconmensurable poder, contrarrestado tan solo por la voluntad inquebrantable y el valor de una família, cuyos herederos se han sacrificado arriesgando sus vidas en una encarnizada lucha que ya se antoja eterna.
A la espera de ver renacer la franquicia con el prometedor Castlevania: Lords of Shadow, ha llegado el momento de dedicarle un merecido tributo a la legendaria saga vampírica de Konami.
Bienvenidos a la noche eterna donde moran el miedo y la duda, y solo aquellos con una firme decisión pueden cruzar el umbral.
Os encontrais entre ellos?

Se hizo la luz. Y con ella vino la inevitable oscuridad que trajo bajo su negro manto un título revolucionario donde los haya, que aunaba géneros tan dispares pero tan bien complementados como lo son la acción y las plataformas. Apenas seis niveles y un sonido sintetizado bastaron para elevar a Castlevania a la categoría de mito.

Esta primera entrega sirvió además para asentar las señas de identidad de la saga, sean el clan de los Belmont en su continua lucha contra las huestes del temible Vlad Tepes, el misterioso castillo que resurge de las tinieblas una vez cada cien años, si bien por necesidades del guión y debido a la inventiva de los programadores esta norma se ha quebrantado en numerosas ocasiones; hicieron acto de presencia también los poderosos subjefes, las recurridas armas secundarias, y un largo etcétera.

Hermoso, adictivo, jugable y, muy especialmente, dificil.

Estos serían los términos que mejor valdrían para definir el glorioso título que vio nacer a una de las sagas más prestigiosas y longevas de cuantas se recuerdan.

Con frecuencia salen a relucir ciertas dudas acerca de qué plataforma fue la bendecida con el honor de ser la primera en recibir esta magistral creación de Konami.

Y así, la encargada de acoger a este largamente recordado cartucho fue NES, o Famicom, cuando debutó en el mercado japonés allá por el año 1.986, y apenas un mes más tarde bastó para que una versión del título fuera comercializada en el MSX 2.

A este laureado programa le siguió el Castlevania II: Simon’s Quest aportando consigo ciertas diferencias significativas en su desarrollo, como el paso del día a la noche, el momento ideal para que las criaturas del averno trataran de sembrar el caos a su paso, un elemento que se popularizó años más tarde en la célebre Nintendo 64 con aquel majestuoso Legend of Zelda: Ocarina of Time y, en menor medida, con el Castlevania 64 y su continuación directa, Legacy of Darkness.

Pero no adelantemos acontecimientos; otros elementos de novedosa factura que vinieron de la mano de esta segunda incursión de Konami en la franquicia fueron el uso de llaves especiales y algunos necesarios objetos ocultos, que dotaban a la nueva entrega de ciertos toques roleros, recordando muy vagamente al no demasiado popular Legend of Zelda II: Adventure of Link, también de NES.

Pese a no cosechar tan buenos resultados como el primer juego, el éxito de la segunda parte justificó una nueva continuación, Castlevania III: Dracula’s Curse, emparentado directamente con el notable Castlevania: Curse of Darkness de PlayStation 2.

Esta nueva entrega volvía a retomar el desarrollo arcade que le valió el favor incondicional de los aficionados, además de suponer la primera aparición de los niveles múltiples que permitían volver a disfrutar de la aventura partiendo de distintos recorridos.

Para los más curiosos, también supuso el estreno de Alucard en el elenco de personajes de la saga, siendo uno de los más queridos y recordados por su participación en el sobresaliente Castlevania: Symphony of the Night que vio la luz en PlayStation y Saturn, del que hablaremos más adelante.

El año 1.993 fue el elegido por Konami para engalanar el catálogo del Sharp X68000 con el soberbio Castlevania Chronicles, el juego que sirvió para dictar el rumbo a seguir por las futuras entregas de 16 bits, que si bien mantuvo un desarrollo bastante clásico al menos consiguió mejorar de forma sustancial el apartado visual, obteniendo un acabado digno de mención.

Este mismo título volvió a ser reeditado en PlayStation en el año 2.001 con un port que añadía suculentas novedades, manteniendo el juego original junto con una versión mejorada gráficamente que además disponía de una curva de dificultad suavizada con respecto a la aventura comercializada en el potente ordenador.

El siguiente título de la longeva franquicia se dio a conocer con el nombre de Castlevania: Rondo of Blood, el precursor del inigualable Castlevania: Symphony of the Night, donde ya hicieron acto de presencia Richter Belmont, el más poderoso de toda la estirpe de los cazavampiros, y la carismática María Renard.

El juego fue concebido para Turbografx, también conocido como PC Engine, y editado en formato Super CD-Rom.

Esta aventura resultó realmente innovadora, pues añadía las espectaculares invocaciones que pasaron a convertirse en una constante en la serie, permitiendo realizar ataques devastadores mediante el uso de las armas secundarias.

Cabe destacar que recientemente este mismo título ha contado con un port para la actual consola portátil de Sony, PSP, luciendo un nuevo acabado gráfico en 2’5D y mejorando la oferta con el añadido del programa original junto con la versión de PlayStation del Castlevania: Symphony of the Night.

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