REPORTAJE ESPECIAL CASTLEVANIA PARTE 4

Por descontado, la serie de Castlevania no se quedó reservada a los sistemas de uso doméstico.

En el año 1.988 los aficionados a las coin-ops también pudieron disfrutar del notable Haunted Castle.

Las consolas portátiles tampoco fueron ajenas al éxito que estaba cosechando la saga en todo el mundo, muy especialmente si nos referimos a las portátiles de Nintendo.

Y así, la mítica Game Boy llegó a disponer de hasta tres entregas de esta galardonada franquicia, sean Castlevania: The Adventure, en el año 1.989, que además cuenta con un remake para Wii; Castlevania II: Belmont’s Revenge, un título muy recomendable que estuvo disponible en el año 1.991 y narra la historia de Christopher Belmont tratando de recuperar desesperadamente a su hijo, que ha sido secuestrado por el Conde Drácula para poner fin de este modo a la descendencia del mítico clan de cazavampiros, y casi a finales de la década de los noventa, ya en el año 1.998 cuando la hegemonía de Game Boy tocaba a su fin, se puso a la venta el criticado Castlevania: Legends, considerado como la oveja negra de la família, con Sonia Belmont de protagonista, que contaba incluso con la aparición estelar del mismísimo Alucard como aliado.

Aunque estos no fueron elementos suficientes para hacer disimular sus carencias, como la evidente pobreza de algunos fondos que contrastaba en gran medida con el despliegue de medios que realizó Konami para sus anteriores creaciones.

Con la llegada de Game Boy Advance la saga vivió una segunda juventud, llegándose a lanzar hasta tres juegos consecutivos.

El primero de ellos, Castlevania: Circle of the Moon apostaba por un desarrollo centrado en la acción, sirviéndose de un determinado número de cartas especiales que hacían posible ejecutar devastadores ataques.

La serie continúa con Castlevania: Harmony of Dissonance, un calco del mítico Castlevania: Symphony of the Night, con Juste Belmont haciendo las veces de protagonista.

Se potenciaron por tanto los elementos propios de los RPG, así como la exploración abierta.

El apartado sonoro tristemente no llegó a despuntar.

Cierra la etapa en Game Boy Advance el soberbio Castlevania: Aria of Sorrow, un plagio descarado una vez más del loable Castlevania: Symphony of the Night, con Soma Cruz de protagonista, un individuo con un acentuado parecido con el célebre Alucard, quien volvia a hacer acto de presencia adoptando un nuevo rostro; aunque en realidad se trataba de la reencarnación humana y benevolente del antaño omnipotente Conde Drácula.

Esta misma historia dio paso a la saga en Nintendo DS con el Castlevania: Dawn of Sorrow, donde Soma trataba de evitar ser sacrificado, impidiendo así ver renacer al temido Vlad Tepes, aportando a la franquicia un marcado estilo manga para el diseño de los distintos personajes.

Completaba la oferta el uso reiterado del stylus que hacía posible ejecutar contundentes sellos mágicos sobre los jefes finales de cada nivel.

Mucho mejor fue la segunda incursión de la saga en Nintendo DS con Castlevania: Portrait of Ruin, que supuso una continuación directa del magistral Castlevania: Bloodlines de Mega Drive.

Los protagonistas para la ocasión eran los jovencísimos Jonathan Morris, hijo de John Morris, y Charlotte Aulin, descendiente de Carrie Fernandez, quien ya participó de la trama del Castlevania 64 y su continuación, Castlevania: Legacy of Darkness.

El escenario central volvía a ser Europa, tal como vimos en el título de 16 bits, aunque ambientada en el año 1.944.

Esta entrega contaba, igual que la anterior, con un claro estilo manga, siempre buscando conseguir nuevos adeptos entre la audiencia más juvenil, y daba la opción de alternar el control entre ambos protagonistas, si bien el uso del stylus no se potenció tanto como en el primer título.

Personajes ocultos, poderes por descubrir y una profunda devoción por los juegos anteriores dieron como resultado un Castlevania soberbio que ningún aficionado a la franquicia debería perderse.

La última aventura disponible para Nintendo DS, Castlevania: Order of Ecclesia, sirvió para redefinir la serie consiguiendo por vez primera en muchísimos años un título a la altura, ahora si, del popular Castlevania: Symphony of the Night, superando al resto de juegos disponibles en Nintendo DS con holgura.

Recientemente ha podido verse también un port del loable Castlevania: Rondo of Blood para PSP, bajo el nombre de Castlevania: The Dracula X Chronicles, de excelente realización técnica, pero que resulta inferior al sobresaliente Castlevania: Order of Ecclesia, un título imprescindible de adquisición obligatoria para todos aquellos que se cuenten entre los fieles seguidores de esta longeva saga.

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