REPORTAJE ESPECIAL DESERT STRIKE, PARTE 4

Queda claro que el primer Desert Strike estaba restringido al manejo de un helicóptero.

Sin embargo, ya desde el año 1.993 con su continuación directa, el memorable Jungle Strike, se le brindaba a los aficionados la posibilidad de controlar diferentes vehículos, entre los que destacaban un avión invisible F-117, una pequeña motocicleta, e incluso un veloz hovercraft.

Los programadores consiguieron imprimir a tales máquinas sus características intrínsecas en lo que a su conducción respecta; de modo que la moto hacía gala de una gran aceleración, mientras que el hovercraft podía presumir de una capacidad de deslizamiento envidiable.

Llegado el caso, incluso se le facilitó al afanado jugador la arriesgada tarea de bajarse del helicóptero para cumplir así escasas misiones a pie, tal como pudo verse en Urban Strike apenas un año más tarde, y que resultaba además el último episodio de la longeva serie que mantenía la perspectiva isométrica.

Entre 1.996 y 1.999 respectivamente vieron la luz Soviet Strike y el no menos aplaudido Nuclear Strike.

Ambos recurrían a un primitivo motor en plenas 3D, eliminando así gran parte de su atractivo gráfico, aunque al menos sí conservaban una jugabilidad similar.

Esto se traduce que era primordial economizar los limitados recursos disponibles, tales como la armadura, munición y gasolina, cuya localización era tanto o más importante que la habilidad del propio usuario para afrontar las diferentes misiones.

Basta con decir que la escasez de combustible se tornaba en uno de los principales impedimentos para cumplir con éxito el objetivo previamente marcado.

Divertidos y entrañables, todos y cada uno de los Strike presentan como denominador común una dificultad elevada, ponderada con una duración más que aceptable.

Un híbrido entre la ingeniería militar – auténtico gun porn como dirían algunos -, con un armamento claramente inspirado en el real y ciertos elementos más propios de una comedia disparatada, en parte posibles gracias a sus pintorescos villanos, que a grandes rasgos no eran sino amigos y parientes cercanos de algún programador norteamericano, representando aquí a terroristas iraquíes y narcos colombianos, entre otros arquetipos de maleantes.

En definitiva, una guerra a pequeña escala, pero amable y, hasta cierto punto, idealizada.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.