RIDGE RACER 6

Habían pasado 13 largos años desde que el primer Ridge Racer debutara en los salones recreativos de medio mundo bajo la placa System 22, con una primera entrega que marcó un antes y un después en el género de los arcades de conducción.

Desde entonces, cualquier consola digna de mención ha recibido una adaptación o nuevo título de la serie por parte de la fructífera compañía japonesa.

Aprovechando el bautismo de la pasada generación de consolas, Namco nos obsequió con otra sugerente entrega que nos transmite sensaciones muy similares a las obtenidas en su momento con el salto efectuado a los exhaustos 128 bits – Ridge Racer V, año 2.000 -.

Aquellos que hayan saboreado las mieles de Ridge Racer en PSP encontrarán en Ridge Racer 6 un juego de mecánica y concepción similar, salvando las distancias técnicas que un hardware como Xbox 360 – con la ayuda de los flamantes televisores HDTV 16:9 y Home Cinema 5.1 – es capaz de conseguir.

Una mezcla entre las características del título para la portátil de Sony y una obligada innovación en el apartado técnico, es lo que se esconde tras el número 6, aunque gráficamente no llega a aprovechar el potencial de la máquina de Microsoft.

Tras ser deslumbrados con títulos como Project Gotham Racing 3, la propuesta de Namco se acerca peligrosamente a los límites de un territorio más propio de la primera Xbox.

Las ralentizaciones y frecuentes pérdidas en el frame rate son faltas que en aquella generación de videojuegos ya no se pueden perdonar.

Aunque sí debemos destacar el buen trabajo realizado con los efectos de luces, texturas y escenarios que nos transportan a un nuevo universo nunca antes visto en otro Ridge Racer.

En el apartado jugable, poco más podemos decir de las sensaciones que nos transmite adelantar varios vehículos a la vez mientras realizamos derrapes imposibles.

Además, disponemos de un largo modo para un jugador y también podíamos acceder a la opción Live! para hasta 14 jugadores al mismo tiempo.

Sea como fuere, adentrarse en las sinuosas curvas de los más de 30 circuitos con un total de 130 vehículos a elegir – aunque siguen sin sufrir daños – es una experiencia más que recomendable para todos los poseedores de una Xbox 360, con una carga adictiva muy difícil de encontrar en otros títulos.

DERRAPES

La cartacterística más representativa de la serie sigue presente en esta sexta entrega.

Podremos deslizarnos por la carretera a más de 200 km/h.

ÓXIDO NITROSO

De este modo ha rebautizado Namco a la técnica de utilizar los turbos de los que disponemos a lo largo de la carrera.

Hasta tres.

ESCENARIOS HIPERREALISTAS

El marco donde se desarrollan las vertiginosas carreras de Ridge Racer 6 goza de una belleza incomparable.

La profundidad y realismo de algunos escenarios es impresionante.

Y los clásicos helicópteros también están presentes.

MÁS COCHES

A medida que avancemos en el modo para un jugador iremos desbloqueando nuevos bólidos.

Todo un clásico.

¿ADAPTACIÓN PORTÁTIL?

La jugabilidad de Ridge Racer 6 nos recuerda a la de la versión para PSP.

Además de contar con el mismo sistema de nitros, el modo para un jugador es prácticamente idéntico.

Hablar del apartado técnico de ambas versiones ya es otra historia.

EN SÍNTESIS

Las ralentizaciones que se producen en ciertos momentos del juego no tienen justificación alguna; así pues, la profundidad y belleza de varios escenarios es lo más destacable de un apartado gráfico que roza lo correcto.

Por fortuna, la banda sonora y efectos de sonido se adaptan perfectamente al vertiginoso desarrollo del juego… sin embargo, se encuentran lejos de los sobresalientes cortes de anteriores entregas.

En cualquier caso, Ridge Racer siempre ha sido sinónimo de jugabilidad en estado puro, y esta entrega no es una excepción; la adicción por quedar el primero en cada uno de los circuitos no tiene comparación con ningún otro título coetáneo.

Simplemente perfecta, y una fuente de satisfacción casi infinita.

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