RISE OF INCARNATES

Hay una sencilla razón por la que hacer un brawler es casi como condenarse a muerte: no están de moda.

Hay otra razón, y es que God Hand existe.

Sea como fuere, hay que seguir intentándolo de todas las maneras posibles y tratar de actualizarlos a los nuevos tiempos.

Platinum Games lo intentó y fracasó con Anarchy Reigns, y algunos años después le tocó a Bandai Namco probar suerte con Rise of Incarnates, que era free to play y tenía las cosas más o menos claras.

Primera cosa: había que jugarlo online, cuatro jugadores, en dos parejas.

Era un formato extraño pero que se adaptaba con cierta maestría a los mapas disponibles.

Echar una mano a otra persona para cargarse a un rival mientras se repelía a otro funcionaba bien, aunque lidiar con el terrible sistema de apuntado del juego y sus macarrónicas animaciones de combate no divertía en absoluto.

Esta sería la segunda cosa: había que pelearse cuerpo a cuerpo, mayormente.

El ataque cuerpo a cuerpo era el más poderoso y el que funcionaba a distancia era más una manera de medir ésta que de hacer daño, sobre todo porque se agotaba el número de ataques más rápido de lo que parecía.

Y para darle un poco de variedad al asunto, era posible modificar los ataques.

Había uno especial que servía como agarre y que, si funcionaba, quitaba una burrada; y también era posible cambiar a una forma de Encarnado, que era más poderosa.

Aquí lo dejamos, en esta última y tercera cosa: los Encarnados, Incarnates en inglés.

Estos seres humanos con poderes sobrenaturales eran los encargados de impedir el fin del mundo en la historia increíble – de inefable – de Rise of Incarnates.

Cada personaje tenía poderes que dependían del dios, demonio o ente que los había dominado.

Así, la chica que iba semidesnuda porque, eh, era una diosa, y claro que sí, tenía mucho sentido, atesoraba los poderes de Lilith.

Otro tenía los de Mefistófeles, otro los de Ares y otros los de la mismísima Muerte.

La verdad es que jugar con uno o con otro no cambiaba demasiado cómo se combatía en el título, y duró un suspiro hasta que desconectaron los servidores.

Pero tampoco pasa nada, al fin y al cabo, era el típico juego que sólo lo petaba en Japón.

PERSONAJES

El diseño de personajes no era nada del otro mundo: facciones exageradas y diseños sexistas que no daban nada de identidad al juego.

PERFIL DEL DESARROLLADOR

Bandai Namco, antes conocidos al revés, es esa compañía que las mata callando.

Aquí a Occidente nos llegan cosas muy limitadas de su catálogo japonés.

Por fortuna, cada vez van llegando más de sus majaderías, como es el caso que nos ocupa.

EN SÍNTESIS

Un brawler de señores muy cachas y señoritas ligeras de ropa que se zurraban la badana por el fin del mundo tal y como lo conocemos.

¿Qué podía salir mal?.

Quizá todo.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.