ROCKET: ROBOT ON WHEELS

Rocket: Robot on Wheels es uno de tantos juegos desaparecidos sin dejar rastro en el proceloso mar de las plataformas 3D del cambio de siglo.

Pero demuestra inteligencia en el uso físico que hace del rompecabezas, y despliega una profunda inventiva por la calidad y variedad de sus desafíos; aunque le falta el encanto visual de otros títulos pertenecientes al mismo género como, por ejemplo, Banjo-Kazooie.

El protagonista es un robot de mantenimiento de una sola rueda, en un parque temático que deja de funcionar.

Su cometido, a grandes rasgos, consiste en reunir suficientes tickets y piezas de maquinaria para conseguir que todo vuelva a activarse de nuevo.

A medida que las zonas del parque van siendo restauradas, también las atracciones y las máquinas gigantes van abriendo paulatinamente.

El tema permite, además, introducir pequeños y encantadores juegos: disparar bolas para impactar en gatos de colores, jugar con un pollo al tres en raya, hacer blanco en diversos objetos, o construir tu propia montaña rusa y montar en ella, en primera persona.

Y como viene siendo habitual, se puede encontrar el típico arsenal de habilidades expandibles: el rayo tractor puede desenterrar y asir objetos y enemigos en puzzles, confiriéndole al título su sello especial, a diferencia de las plataformas más tradicionales.

En él también aparecen ideas que se adelantan a su época, como arrastrar bloques para construir escaleras de piedra, así como un generoso puñado de desafíos para vehículos.

Menudeces aparte, Rocket: Robot on Wheels resulta excelente desde el punto de vista técnico, pero le falta la personalidad y la chispa de algunos títulos posteriores.

No obstante, merece ser tenido en consideración.

Con algo más de marketing, probablemente, se habría convertido en otro gran éxito para Nintendo 64.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.