ROGUELIKES EN NINTENDO DS

Si hay un público capaz de, no ya soportar, sino incluso deleitarse y disfrutar ante lo que a otros les parecería una tortura disfrazada de juego… ese público es el japonés.

Diminuto RPG primigenio, el roguelike es, a grosso modo, un antepasado del RPG moderno cuya sombra continúa proyectándose sobre las plataformas actuales.

En alguna ocasión hemos comentado la profundidad que encierran estos vetustos títulos de apariencia muy sencilla.

Llamados así en honor al primero de su clase – Rogue, 1.988 – estos dungeon crawlers se caracterizaban por una perspectiva cenital de simplismos gráficos – los primeros utilizaban código ASCII como gráficos: el héroe era una arroba, la “D” mayúscula un dragón… -, una casi total ausencia de argumento, una endiablada dificultad – no se podía guardar la partida más que una vez, y la muerte eliminaba automáticamente el salvado, teniendo que volver a empezar de cero – y una generación aleatoria de los mil y un dungeons a recorrer, que debíamos atravesar hasta completar el juego.

Éste se desarrolla turno a turno, como una gran partida de ajedrez, y su elevada dificultad, unida a la enorme variedad de tácticas a emplear para resolver las distintas situaciones, así como a la siempre presente amenaza de una muerte definitiva, hacen que el jugador sufra una auténtica tortura mental planificando el desarrollo.

Quizás por ello han sido los japoneses, pueblo sacrificado y esforzado como pocos, quines han conservado la fórmula casi intacta en una de sus plataformas más queridas, la Nintendo DS.

La escasa potencia gráfica de la blanquita de Nintendo es más que suficiente para este tipo de juegos, y su interfaz de dos pantallas es perfecta para presentar el mapa en una y el transcurrir de la acción en la otra.

No olvidemos que el RPG es un género estrella en Japón, con un público rendido a sagas como Dragon Quest o Final Fantasy.

Privados de las épicas narrativas y espectacularidad gráfica de tales series, los modestos roguelikes que encontramos para Nintendo DS, de los cuales hoy os traemos dos ejemplos sobresalientes, ofrecen, sin embargo, una experiencia jugable igualmente profunda y absorbente.

PEQUEÑO SAMURÁI, DÍSCOLA NINJA

El primero de ellos es un port del clásico Fushigi no Dungeon 2: Fuurai no Shiren de Chunsoft para Super Nintendo, año 1.995.

Traducido al inglés para el mercado internacional como Mystery Dungeon: Shiren the Wanderer, el juego narra la gran aventura de Shiren, un samurái ronin que vaga por el mundo, junto a su fiel zarigüella Koppa como mascota.

Editado en nuestro país desde marzo en 2.008 y con otra versión programada para Wii, Mystery Dungeon es un excelente título inspirado en la época feudal de Japón, perfecto para conocer las raíces del RPG y de uno de los géneros más absorbentes.

Inclemente en su dificultad, Shiren the Wanderer únicamente varía respecto al original al incluir un sistema online mediante el cual los jugadores de todo el mundo podían rescatarse mutuamente cuando morían durante su búsqueda.

Esa era la única manera de burlar la “permadeath” característica del roguelike, en un juego que está pensado para que el jugador muera y recomience una y otra vez.

Y es que, como en todo buen roguelike, la jugabilidad del título no se basa tanto en conservar a un personaje al que vemos progresar y mejorar su equipo, sino en perfeccionar las mil triquiñuelas, combinaciones de objetos y tácticas que necesitaremos para completar los dungeons del juego, generados, tal y como mandan los cánones del género, de forma aleatoria.

El segundo roguelike ortodoxo que podemos disfrutar en nuestra DS no está editado en nuestro país.

Se trata de Izuna: Legend of the Unemployed Ninja, cuya segunda parte se publicó en julio de 2.008.

A pesar de ser un juego de desarrollo moderno, y no un port de un clásico, Izuna se adhiere de forma estricta a la plantilla del roguelike más serio.

Aunque cuenta a su favor con unos gráficos algo más alegres que Shiren, y una protagonista promiscua, bromista y perezosa, toda una suerte de anti-heroína ninja, Izuna: La Leyenda del Ninja en Paro, presenta idéntica jugabilidad basada en turnos, con una enorme variedad de armas, magias y mejoras.

Los jugadores más perezosos y cargados de prejuicios encontrarán estos títulos poco accesibles, por su dificultad y muerte permanente, complejos en su jugabilidad ajedrecística y de gráficos pobres.

Te invitamos a que los pruebes tú mismo y juzgues: pocas experiencias encontrarás tan cautivadoras en las pantallitas de tu DS.

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