S.C.A.R.S.

Puestos a buscar la quintaesencia de S.C.A.R.S., la miríada de polígonos deja en evidencia lo siguiente: S.C.A.R.S. se parece un poco a cierto juego de carreras para Super Nintendo.

Donde decimos “poco”, léase “mucho”.

Y donde decimos “mucho”, léase “Super Mario Kart“, ejém.

Y por un buen motivo: S.C.A.R.S. es, en pocas palabras, un “homenaje” a uno de los mejores trabajos de Nintendo.

Y donde decimos “homenaje”, léase… bueno, ya sabes lo que queremos decir.

Resulta llamativo hasta qué punto ha llegado su descaro a la hora de plagiar.

Así, por ejemplo, mientras que en Super Mario Kart tenías los torneos “Copa de la Flor” y “Copa del Champiñón“, S.C.A.R.S. tiene ahora las competiciones “Copa de Cristal” y “Copa de Carbono“.

Desvergonzado, ¿no?.

Sin embargo, con nueve pistas, unos seis personajes – más sus compañeros secretos, unos cuantos más avanzado el juego – y tres modos principales, se le puede perdonar a S.C.A.R.S. su relativa nulidad creativa.

¿La razón?.

En términos de jugabilidad, este título es ciertamente rico en matices.

Para el sistema de conducción, los creadores se han inclinado por el modelo “a la deriva”, tan querido por los juegos de carreras de Namco y SEGA, con vehículos que se deslizan y toman las curvas como si pisaran pieles de plátano.

De hecho, y al contrario que otros representantes del género tipo dibujos animados, como Micro Machines y Circuit Breakers, S.C.A.R.S. es un título con el que hay que tener paciencia al principio.

Te la pegas contra todos los obstáculos y paredes que se te ponen por delante en las primeras partidas, pero con la práctica acabarás usando el freno de mano en las curvas como si fuera algo natural.

Del mismo modo, su surtido de armas parece de lo más extraño durante los primeros compases.

No tendrás problemas con ítems de recogida directa como el misil, el escudo y el turbo, pero S.C.A.R.S. presenta también lo que podríamos denominar armamento táctico.

Las armas Stinger, Stopper y Magnet pueden dispararse, como si de balas convencionales se tratase, desde las partes delantera y trasera de tu coche.

Al cabo de cierto tiempo, todas estas armas se despliegan, constituyendo una peligrosa obstrucción, y la influencia que este hecho tiene en las carreras es considerable.

Asímismo, la elección del vehículo depende seriamente de la estrategia que pretendas adoptar para ganar las carreras.

Es muy importante escoger el coche que mejor se adapte a tu estilo de juego, porque cada uno tiene características diferentes en cada categoría.

Si no acabas de dominar el arte de tomar curvas, un vehículo más lento como el Mamut será la elección adecuada, gracias a su gran capacidad de agarre a la calzada.

Por el contrario, el Rinoceronte, más rápido, es una apuesta segura si lo que te apetece no es tanto luchar como conducir.

Después de todo, los misiles no pueden alcanzarte cuando vas siempre un paso por delante de los demás.

En cuanto a gráficos, S.C.A.R.S. varía de lo agradable a lo excelente.

Sus texturas son claras y bien definidas, y resulta un placer contemplar las pistas.

Cada una de ellas está basada en un tema propio, de forma que las pendientes alpinas del recorrido Ski contrastan radicalmente con las rutas más convencionales del nivel Rally.

Es verdad que el título pierde gran cantidad de detalles en las partidas para cuatro jugadores, pero es poco probable que un jugador solitario tenga motivo de queja ante la cascada de atractivas imágenes que brinda S.C.A.R.S.

Razón de más para lamentar que, aparte de la divertida – aunque algo defectuosa – opción multijugador, no ofrezca una mayor longevidad al usuario individual.

Los tres campeonatos y modos de desafío pueden completarse al cabo de pocos días, y aunque puedas crear tus propias competiciones, bueno… nunca llega a ser lo mismo.

Es una pena que Vivid Image no haya suministrado más carreras al título, porque superarlas supone siempre un incentivo extra.

Así pues, S.C.A.R.S. es un juego fácil de completar – pese a sus cuatro niveles de dificultad según la velocidad – y carece de la colección de secretos y peculiaridades de rigor que distinguen a los grandes de los simplemente buenos.

De todas formas, si lo que andas buscando es una versión actualizada de Super Mario Kart, puede ser una magnífica opción.

PARA CUATRO JUGADORES

Hasta cuatro aficionados pueden jugar a la vez en S.C.A.R.S. con pantalla partida.

Por desgracia, esto supone que los detalles de las pistas y la definición de la distancia – la capacidad que el motor del juego tiene para dibujar el escenario que se va aproximando – se ven reducidos.

Por ello, se hace necesario que los jugadores conozcan bien el trayecto, porque de otro modo la experiencia será desastrosa.

Por supuesto, sobra decir que con una pantalla portátil no tienes nada que hacer.

Para disfrutar de los modos multijugador has de procurarte una caja tonta medianamente decente…

EN SÍNTESIS

Un juego de carreras bien acabado que rivalizaba, por aquel entonces, con Circuit Breakers.

Lástima que no haya dado más de sí, porque podría haberse convertido en uno de los grandes.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.