SAGA FRONTIER

Si aplaudido fue el lanzamiento del novedoso Final Fantasy Tactics en Japón, mucho más vitoreado fue el debut de Saga Frontier, el séptimo episodio – tomando como referencia a los tres anteriores de Game Boy que fueron lanzados en Estados Unidos como Final Fantasy Legend, y los tres restantes de Super Famicom bautizados para la ocasión como Romancing Saga – de una de las sagas más emblemáticas en su país de origen, debido principalmente a la inusitada libertad que ofrece respecto al progreso de la aventura.

En esta primera aparición para los 32 bits de Sony cabe además la posibilidad de escoger entre un total de siete protagonistas – tales como Blue, Coon, Red, … – para comenzar su peculiar periplo por el denominado Free Scenario System, que gestiona el desarrollo del propio juego.

Gráficamente recuerda en cierto modo al laureado Final Fantasy VII, gracias a unos decorados majestuosamente renderizados, aunque con la inclusión de personajes también renderizados a diferencia del anterior, cuyos carismáticos héroes eran poligonales.

Y es que este fastuoso espectáculo visual resulta equiparable, salvando las distancias claro está, a las últimas creaciones de Square para Super Famicom, como Rudra’s Treasure y Treasure Hunter G.

Pero sin duda, el mayor aliciente de esta entrega radica en la absoluta libertad de acción que ofrece para explorar el escenario, pues bastará un primer contacto para sentirse, literalmente, abrumado por la desmesurada cantidad de variantes en su extenso desarrollo.

En definitiva, nos encontramos frente a un notable RPG que hará las delicias de todos aquellos aficionados al género.

Y conste que no es una mera afirmación gratuita.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.