SALAMANDER

Salamander, pensado como continuación del Gradius de Konami, es un juego singular.

Aunque se aprovecha de los elementos básicos de los poderes extra, de las batallas para destruir a los jefes, del diseño de niveles atractivo e intrincado, y de un grado de dificultad bastante intimidatorio, trata todo de una forma tan particular que acaba adquiriendo su propia idiosincrasia.

Tras batir la primera oleada de enemigos, la recompensa es un multiplicador de disparos; entonces te das cuenta de que Salamander ha prescindido del medidor de potencia y ha simplificado el sistema de mejoras, de modo que ya no tienes que estar mirando el medidor ni apretar el botón Select para escoger las mejoras deseadas.

Esto hace que sea relativamente fácil aprovisionarse con rapidez y devastar todo lo que tienes delante.

Luego, en un abrir y cerrar de ojos, cometes un error y hay que volver a empezar.

El nivel aparece inexorable frente a ti, surge una nueva nave al instante, y tienes algunos segundos de tiempo para recoger las opciones o esferas que se han quedado flotando, pero has perdido todas las mejoras de armamento.

Esto sucede a menudo.

Salamander es duro y exigente, te rodea de peligros constantemente y obliga a memorizar cada nivel si pretendes llegar al final con sólo un cañón.

Puedes abrirte camino por todo el juego añadiendo monedas que se transforman instantáneamente en vidas extra, pero con la práctica es posible zigzaguear por este caos con una sola vida.

Se trata, en conjunto, de una innovación inteligente que inspiró el género entero entero del Danmaku japonés o Bullet-hell estadounidense; es decir, del “infierno de balas”.

Gradius volvió enseguida a su idea original, y a veces tomó prestadas algunas de las características de Salamander, pero en la historia de los shoot’em ups fue este el que llegó más lejos.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.