SEAMAN

Cuando Microsoft intentó sumergirse en una nueva era de interacción mediante la tecnología de reconocimiento de voz de Natal – el periférico para Xbox 360, ahora conocido como Kinect -, era fácil olvidar que SEGA había sido pionera en el uso de este sistema a principios del milenio.

La idea era oponer al jugador un grotesco pez con rostro humano para conversar con él de cualquier tema, desde la política hasta la reproducción, pasando por los relativos méritos de una banda de gánsters.

En términos de sistema, Seaman funciona en cierto modo como un Tamagotchi, una mascota virtual a la que debes alimentar y cuidar desde su infancia como renacuajo hasta su cínica madurez.

La experiencia no se mide en horas, sino en días y semanas.

Para empezar, la primera interacción se produce con la temperatura y la calidad del aire de la pecera, hasta que el huevo que hay en su interior eclosiona y libera un racimo de criaturas moleculares.

Tras un par de estadios más de evolución, la criatura acuática empieza a crear sílabas y, al interactuar con ella a través del micro, empieza a dominar y a formar frases; cada etapa de la evolución es debidamente comentada por la voz de Leonard Nimoy – el añorado Sr. Spock de la serie Star Trek, vaya -.

Conforme avanza el juego, hay que criar insectos para alimentarlo, pero el elemento Tamagotchi siempre queda en segundo plano frente a las conversaciones que van surgiendo.

Pese a sus puntos flacos, el reconocimiento de voz es impresionante, y las conversaciones producen la sensación de que Seaman va ganando agudeza mental y asimilando los gustos del jugador.

Es aconsejable, tenedlo presente, jugar en cortas sesiones para evitar el aburrimiento.

Con todo, Seaman demuestra las maravillas y limitaciones de alimentar a un interlocutor virtual, y sólo por eso hay que felicitarlo.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.