SEGA MASTER SYSTEM

Erronéamente la gente tiende a pensar que la Master System fué la primera consola de uso doméstico de SEGA, empresa que se dio a conocer con el SG-1000 y más tarde con el SC-1000, unas plataformas anticuadas que permitieron a la compañía labrarse un nombre y cierta reputación dentro del sector.
En realidad, la Master System es la heredera directa del Mark-III.
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El SG-1000 salió al mercado en el año 1.981 y permaneció en periodo de pruebas durante dos años, hasta el 1.983 en el que se puso a la venta de forma definitiva, cosechando resultados irregulares.
Por un lado su repercusión en el mercado nipón fue casi anecdótica, alcanzando un éxito moderado; aunque por contra si dispuso de una buena acogida por parte de los usuarios en otros continentes.
Su hardware se basaba en el NEC 780C y contaba con 2Kb de RAM y 16 Kb de Vídeo RAM, unas características algo modestas e impensables en la actualidad, pero más que aceptables en el año de su lanzamiento.
Además, era capaz de mostrar en pantalla un total de 16 colores y hasta 4 canales de sonido, monográficos eso si.
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Fue en el año 1.983 cuando SEGA puso a la venta su ordenador personal SC-3000, con la peculiaridad de poder ejecutar los juegos de la anterior consola, por lo que terminó por desbancarla en ventas.
La plataforma permitía hacer uso del BASIC, además de ampliar sus capacidades mediante diversas expansiones añadiendole más RAM e incluso accesorios externos grácias a sus puertos paralelos, tales como impresoras, si bien dado el elevado precio de estos productos no gozaron de un gran éxito de ventas.
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Ya bien entrado el año 1.984 se puso a la venta una versión más moderna de la primera consola bautizada con el nombre de Mark II, que pese a sus bondades era incapaz de competir en igualdad de condiciones con la consola de 8 bits de Nintendo, conocida como Famicom en Japón; por lo que SEGA trató de desbancar a la competencia lanzando una versión mejorada del Mark II, el nuevo Mark III, conocido también como la Master System fuera del territorio japonés.
El Mark-III se puso a la venta a finales del 1.985, una época en que la Nintendo Famicom (de Family Computer) ya había expandido su hegemonia en la gran parte del mercado existente.
La nueva consola de SEGA contaba con unas características que la convertían en una más que interesante alternativa; de hecho, técnicamente era superior a la consola de la competencia.
Para aquellos amantes de las especificaciones técnicas, estos eran los componentes de la plataforma:

CPU: Zilog Z80a 3.58 Mhz.
Memoria: 8 Kb de ROM, 8 Kb de RAM y 16 Kb de Vídeo RAM.
Gráficos: VDP, que permitía una paleta de la nada despreciable cifra de 32 colores en pantalla.
Sonido: PSG Texas Instruments SN76489, junto con el módulo FM de Yamaha con 9 canales.

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La Mark-III llegó a Estados Unidos en el año 1.986, pero debido al liderazgo de Nintendo fue incapaz de conseguir una base lo suficientemente amplia de usuarios.
Sin embargo, en Europa si caló bastante hondo entre la comunidad de jugadores.

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Durante el año 1.990, tratando de eliminar costes SEGA lanzó un nuevo modelo de Master System, la Master System II, que había perdido algunos de los componentes de la máquina original, como los puertos de tarjetas, el botón de Reset y algunas salidas.
Para paliar estas carencias SEGA tuvo a bien implantar en la memoria el juego de Alex Kidd in Miracle World y un año más tarde, acompañarlo del famoso título de Sonic, una adaptación del clásico de 16 bits que causaba furor entre el público.
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Como curiosidad, en Brasil esta consola gozó de un éxito sin precedentes llegando a sacar un nuevo modelo, la Master System III, que incluso en la actualidad se sigue comercializando.
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La plataforma dispuso de grandísimos juegos, exponentes de las capacidades tecnológicas de la época donde los haya y un referente para todo usuario que guste de los clásicos.
Fueron lanzadas por tanto conversiones de los arcades que tanto gustaban en aquellos años, como es el caso de Hang-On, Space Harrier, OutRun, Shinobi; e incluso producciones propias que lograron alcanzar un altísimo nivel, como la peculiar adaptación de Sonic, que dadas las carencias de la consola respecto a Mega Drive sacrificaba la velocidad del título en beneficio de las plataformas.
Otros cartuchos fueron Alex Kidd, quizá la mejor aventura protagonizada por el héroe de SEGA; Phantasy Star, una saga que ha trascendido hasta nuestros días; Double Dragon, todo un hito de finales de los 80, o Ninja Gaiden, aunque huelga decir que este también hizo su aparición en la consola de la competencia, si bien lucía notablemente mejor en la máquina de SEGA. Rastan, y por supuesto, el mítico Wonderboy III, entre muchos otros, que consiguieron catapultar a la plataforma de SEGA hacia lo más alto en el viejo continente europeo.


Fue a partir de los años 90 cuando la nueva consola de SEGA por aquel entonces, Mega Drive, le restó protagonismo a la plataforma de 8 bits, y dio comienzo una etapa en la que fueron habituales los ports de una máquina a otra, que se traducían en juegos impresionantes a todas luces, aunque claramente inferiores a los vistos en su hermana mayor de 16 bits, por lo que dificilmente conseguían sorprender.

Pese a las limitaciones técnicas que marcaron esta etapa, llegaron a aparecer títulos del calibre de Ghouls ‘n Ghosts, Castle of Illusion: Starring Mickey Mouse, Asterix, Land of Illusion, y Streets of Rage.
Unas obras imperecederas por las que el paso del tiempo no ha hecho sino reafirmar su valía, confirmando que como el buen vino, no por añejas son menos buenas, sino todo lo contrario.

A pesar de ser técnicamente superior a la Famicom, la Master System no consiguió labrarse una posición de honor en el mercado japonés y americano en gran medida por la falta de títulos de gran valía por parte de las third parties, puesto que tras la salida al mercado de la consola de Nintendo, dos años antes que la plataforma de SEGA, las compañías estaban atadas por contratos que impedían lanzar sus juegos en una consola de la competencia dada la exclusividad inicial contraida con Nintendo.

Finalmente el propio Gobierno intervino evitando así las medidas monopolísticas impuestas por la gran N, si bien esta ayuda llegó de forma tardía para la 8 bits de SEGA.

Su relativo fracaso en Estados Unidos tampoco resultó ser casual, pues las campañas de promoción no ayudaron a favorecer la imágen de la máquina, lo que unido a la crisis propia del sector de los videojuegos existente a mediados de los ochenta decantó el mercado a favor de la consola de Nintendo, que con promociones tan simples como la del “Sello de calidad Nintendo” consiguieron mantener firme la demanda sobre sus productos.


Finalmente en Europa esta situación diferió por diversas razones.
Por un lado, las compañías europeas que no habían firmado acuerdos de exclusividad con Nintendo, como Codemasters o Acclaim, no viendose impedidas de lanzar juegos en la consola de SEGA, que además llegó prácticamente a la par que la Famicom, por lo que sus posibilidades de éxito eran bastante elevadas; más aún si tenemos en cuenta que técnicamente se trataba de una máquina mejor, por lo que no le costó consolidarse como la elección preferente en toda Europa a diferencia de los mercados del resto de mercados del mundo, básicamente formados por Japón y América, que dicho sea de paso, tienen mayor importancia que el europeo.
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Pero con toda seguridad el mayor triunfo de Master System fue el de consolidar a SEGA como a una gran empresa desarrolladora de videojuegos domésticos, y facilitar la introducción en el mercado de Mega Drive, una consola que se encuentra entre las más prestigiosas de la historia y le valió a SEGA el favor incondicional de los usuarios, y que pese a la superioridad técnica de la Super Nintendo siguió vendiéndose con facilidad hasta finales del año 1.998.

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