SHADOW DANCER

La conversión de Shadow Dancer para Master System, uno de los arcades más emblemáticos de SEGA a finales de los ochenta, no está exenta de cierta polémica, y ha provocado diversidad de opiniones.


Como muchos los aficionados a las coinops sabrán, este glorioso título sigue la estela del largamente recordado Shinobi, y nos propone encarnar a un intrépido ninja, acompañado por su inseparable perro, en una cruzada contra una malvada organización terrorista.

Basado en la mítica recreativa, y con pocas similitudes con aquella magistral entrega de Mega Drive, el cartucho de ocho bits mantiene intactos algunos detalles que ensalzaron al original a la categoría de mito.

De modo que nos encontramos con el clásico arcade de avance en scroll lateral, donde será necesario recorrer vastas zonas frecuentadas por múltiples enemigos, y desconectar las bombas de relojería que aparecerán tras eliminar a determinados oponentes.

Por fortuna el protagonista cuenta a su favor con ataques a corta y larga distancia, además de poder ejecutar hasta tres poderosas magias, mortales de necesidad, que causarán estragos entre las filas enemigas. E incluso en ocasiones será posible recurrir a los servicios de la fiel mascota del héroe, un valeroso perro ninja que conseguirá sacaros de ciertos apuros.

Con un desarrollo lineal en exceso, un apartado gráfico solvente en el que destacan los sprites del personaje central así como la suavidad del scroll en casi todo momento; unos escenarios dignos de mención que incluyen varios planos de movimiento de pantalla, y respetando el plantel de enemigos de la versión arcade, Shadow Dancer llegó para hacer las delicias de los usuarios de la mítica consola de 8 bits de SEGA.

RESUMIENDO

Es innegable que el título apunta maneras, y a nivel gráfico resulta casi siempre una delicia.

Además, pese a lo conocido de la trama, el encarnizado enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal sigue siendo un aliciente que invita al profundizar en la aventura.

Tristemente, el programa adolece de una serie de problemas que penalizan el resultado final, y le impiden destacar por encima de otras creaciones de la empresa nipona.

Tanto es así que en el año de su lanzamiento, 1.991 (recordemos que la máquina original estuvo disponible en el año 1.989), se llegó a cuestionar si esta adaptación beneficiaba o no al glorioso nombre de la franquicia, argumentando que este tipo de versiones no deberían salir al mercado si no poseen un nivel de calidad mínimo que sea equiparable al de las coinops de las que toman prestado su nombre y desarrollo.

Y es que pese a la suavidad del scroll en ocasiones se producen algunos movimientos bruscos de pantalla que acompañan al ninja, quien ha perdido en el tortuoso proceso de conversión la compañía de su fiel perro, que aquí tan solo aparecerá de forma esporádica a modo de limitado poder, y de una cuestionable eficacia por añadidura.

Por si fuera poco, el apartado sonoro resulta claramente mejorable, la dificultad roza lo enfermizo, y lo que es más preocupante, el control no se adapta del todo bien a las necesidades que plantea el título, haciéndolo recomendable tan solo para los más virtuosos del pad.

Pero como siempre, es a vosotros a quien os toca decidir si el juego cumple o no con las expectativas que habíais depositado en el, aunque si disfrutásteis en su día de la recreativa sería recomendable probar esta versión de 8 bits.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.