SHENMUE

Para bien o para mal, el legado más importante de Shenmue es probablemente su acción contextualizada.

¿Hay algún juego de acción de gran presupuesto sin esa característica?.

Pero Shenmue abrió caminos tan profundos que es difícil saber dónde se inicia todo.

Quizá con la decisión de Yu Suzuki de crear un juego de rol para Saturn.

De algún modo, durante su accidentado desarrollo, fue tomando forma la revolucionaria idea de confeccionar una aventura situada en el mundo real, y acabó siendo lanzado para la sucesora de Saturn, Dreamcast.

La idea inauguró, o bien potenció, algunas de las corrientes más innovadoras del videojuego: el ciclo de noche/día y el tiempo variable – basado en registros metereológicos reales -; máquinas expendedoras y tiendas que venden todo tipo de objetos coleccionables, desde un calamar seco hasta un llavero; copias de máquinas recreativas reales con juegos completos como Space Harrier, numerosos minijuegos, desde partidas de dardos hasta carreras de camiones; la oportunidad de comprar y vender utensilios y comparar puntuaciones en Internet; los caminos sinuosos y los pequeños parques de una Yokosuka aceptablemente realista…

Actualmente, pasadas casi dos décadas, es imposible que Shenmue nos transmita el mismo impacto que cuando apareció.

Aun así, recreaba el mundo real con una atención por el detalle que todavía no ha sido igualada.

Es fácil sentirse intimidado ante la enorme dosis de tecnología moderna que este título llegó a albergar, y ello da una idea del proverbial impacto que Shenmue ejerció en esta industria.

Y qué decir de las seductoras profundidades de Ryo Hazuki y su aventura extrañamente plácida en pos del asesino de su padre.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.