SHENMUE II

La comercialización del primer Shenmue supuso todo un acontecimiento para la gran comunidad de jugadores, pues traía consigo una aventura revolucionaria que conseguía acercarse como ninguna otra a los límites de la realidad.

En ella acompañábamos a Ryo Hazuki a través de su vida diaria, repleta de quehaceres cotidianos, pero también engalanada con numerosas aventuras, con el fin de localizar el paradero del malvado Lan Di, un enigmático personaje que no dudó en arrebatarle la vida al padre del protagonista en un momento de debilidad.

De este modo, siempre en busca de justicia y una merecida venganza, quiso el destino que sus pasos le encaminaran hacia Hong Kong a bordo de un barco y con numerosas pistas de dudosa procedencia en su poder.

Y así daba comienzo una nueva epopeya apenas un año después de que el juego original viera la luz en Dreamcast, allá por el 2.001, y en XBOX, que recibió una conversión directa pasados dos años desde su lanzamiento.

Para este último caso se acompañó al juego de un DVD en el que se relataban los hechos acontecidos durante la primera entrega, dado que los usuarios de la consola de Microsoft no pudieron disponer de ella en su plataforma, por lo que este resultó ser el único modo de poner a los jugadores en situación para afrontar con plenas garantías esta apasionante historia.

Y llegados a este punto es preciso destacar que, pese a las mínimas diferencias existentes entre ambas versiones, el título seguía siendo una verdadera obra maestra de la programación dificilmente superable incluso en consolas mucho más modernas.

Una de las grandes bazas del juego reside en su mecánica, que al igual que sucedía con el primer Shenmue, consigue tocar con sus dedos los límites que separan la realidad de la ficción.

Para ello el desarrollo otorga plena libertad de movimiento al jugador, ya sea para deleitarse deambulando por unas calles que pertenecen a diversas ciudades y que en todo momento sorprenden por la sensación de continuo trajín que desprenden, así como por la elaborada inteligencia artificial de sus residentes, cada uno de los cuales goza de su propia vida y unas pautas de conducta bien definidas.

En este exceso de realismo se encuentra una de las mayores virtudes del título que nos ocupa, aunque por contra también alguno de sus defectos, pues su avance en el hilo narrativo puede desesperar en cierta medida a aquellos que busquen un juego de acción directa y desenfrenada.

Lo que aquí os aguarda es un programa que se rige por las pautas establecidas en la sociedad, ya que atendiendo a la hora que sea durante el progreso de vuestra partida os veréis obligados a esperar a que se cumplan determinados acontecimientos, o a buscar alojamiento para pasar las horas nocturnas, por citar tan solo algunos pequeños detalles a modo de ejemplo.

Pues es tal la minuciosidad con la que ha sido programado el juego que incluso os apremiará conseguir un trabajo para poder así costear vuestros gastos y disponer de recursos económicos con los que afrontar vuestras pesquisas en busca del malvado asesino del padre de Ryo.

Así que no os quedará más remedio que incurrir en la necesidad de conversar con cientos de personajes que os reportarán información de todo tipo, algunas veces en forma de pistas, o bien indicándoos el camino a seguir, siendo aconsejable frecuentar los más diversos locales y ambientes, algunos muy poco recomendables, otros más alegres, que van desde pubs, pasando por salones recreativos donde podréis disfrutar de juegos del calibre de Out Run o Space Harrier entre otros, hasta supermercados, y un larguísimo etcétera.

Para bien o para mal, las investigaciones de Ryo le llevaran a entablar relaciones con un elenco de personajes poco amigables, por lo que será necesario estar bien preparados y ser conocedores de las mejores técnicas de combate, de las que tendréis que valeros de forma reiterada.

Y este es otro apartado que es necesario destacar, pues el juego cuenta con un sistema de lucha elaborado como pocos, dotado de un amplio repertorio de golpes posibles, e integrado de forma sobresaliente en un título de estas características.

No en vano, la comparación más evidente sería con la célebre saga de Virtua Fighter, mucho más técnica que otra franquicia de renombre como puede ser Tekken, y por tanto preferida en su país de origen dado que un “machacabotonesdificilmente podría ganar a un jugador experimentado, como si sucede en los títulos de Namco.

Esto no quiere decir en absoluto que el control resulte complejo o bien tedioso, nada más lejos de la realidad, pues tendréis a vuestra completa disposición todo un abanico de golpes, llaves y combos de sencilla ejecución y contundentes efectos, ideales para enfrentarse a las peores clases de la sociedad.

Y, del mismo modo que ya sucedía con la primera entrega, volverán a hacer acto de presencia los denominados Quick Time Events, unas escenas que requerirán de vuestros mejores reflejos en combinación con vuestra mayor atención posible, donde vuestro cometido pasará por pulsar el botón adecuado en el momento oportuno, dando paso a unas secuencias tan interesantes como peligrosas que os permitirán avanzar en la historia.

Todos estos elementos, que ya estaban presentes en el primer juego, rozan la perfección más absoluta y están al más alto nivel, tanto es así que resulta casi imposible no quedarse prendado de las aventuras de Ryo Hazuki, sobresalientes en la técnica y en la ejecución.

No en vano, el apartado gráfico resulta soberbio, e incluso siendo idéntico al que pudieron disfrutar los usuarios de Dreamcast pocos juegos disponibles en el extenso catálogo de XBOX pueden presumir de un acabado tan impecable.

Y si a nivel visual el título sigue siendo un manjar para los ojos, escucharlo supone una verdadera delicia, y los mismos epítetos pueden atribuirse al apartado jugable, que se ve respaldado por un control magistral, intuitivo y muy asequible.

RESUMIENDO

Independientemente de la consola elegida, Shenmue II rezuma calidad hasta en el más mínimo e insignificante de los detalles.

A un apartado técnico de puro lujo hay que sumarle esos destellos de genialidad que separan a los juegos sobresalientes de las obras maestras imperecederas, y con toda certeza Shenmue II se cuenta entre estas últimas.

Su atractivo y siempre sorprendente argumento, una puesta en escena espectacular, una mecánica envidiable y por encima de todo una tremendamente conseguida sensación de libertad así lo avalan.

Un pequeño lunar le impide alcanzar la perfección absoluta, y es que el título se encuentra de forma íntegra en inglés, lo que puede suponer un serio inconveniente para algunos jugadores, más aun si atendemos a la importancia de los textos en el desarrollo de la aventura.

En definitiva, gráficamente el programa resulta idéntico en ambas versiones, aunque eso no le ha impedido alcanzar el cielo de las obras lúdicas en XBOX, como ya hizo en su día en Dreamcast, donde escasos y contados juegos pueden equipárarsele en este aspecto.

La calidad del sonido asimismo supone todo un ejemplo a seguir, con la banda sonora en Dolby Digital 5.1, si bien las voces no consiguen estar al mismo nivel que el resto de melodías disponibles.

Pero sin duda el apartado que más destaca por encima del resto, sobresalientes todos ellos, es el que atañe de forma directa a la diversión que es capaz de garantizar este codiciado título, debido en parte a su atractiva mecánica, su apasionante argumento y sus impresionantes gráficos, que invitan a sumergirse en la historia y dejarse llevar por uno de los mejores juegos de culto disponibles en la anterior generación de consolas, e incluso de esta.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.